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Mostrando las entradas etiquetadas como anécdotas

Peronista

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Pedro era peronista. Era muy poco lo que hablaba, pero se lo pasaba gritando y decía "Viva Perón" cada tanto. Yo era muy chico y son pocas las cosas que recuerdo de esa época pero sin dudas Pedro y el tío Pepe quedaron en mi recuerdo. El tío Pepe era muy extraño y hoy que mis recuerdos se ponen en contexto me doy cuenta que era un verdadero personaje de esos que pintaron de color esa pasada época del folclore urbano del Río de la Plata. No recuerdo el tono de su voz, la del tío Pepe, porque la de Pedro si la tengo grabada, pero recuerdo que hablaba siempre de la "Chatita" y por lo que decía era la máquina más confiable que la tecnología de esos años había logrado diseñar, pero que además tenía sentimientos. Si, la Chatita era una vieja Ford modelo "A" y que según mi tío era fiel y que cuando el le hablaba ella entendía y por eso tenía que tratarla bien. No sería lógico haberla cambiado si era tan buena máquina, pero al parecer, la modernidad había...

Todo por una foto.

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Hace poco, entró un viejo amigo a mi local y puso sobre el mostrador esta foto. Y varias cosas me asombraron. Primero que este viejo amigo, ya es mas viejo que amigo, ya que después de una discusión, para mi sin sentido, dejamos de vernos. Yo fiel a mi estilo de darle a las cosas la importancia que merecen, seguí mi vida como si nada, estando tranquilo de no haber hecho nada mal de mi parte y si había algo que valiera la pena en medio, se solucionaría solo con el tiempo. Y como si nada hubiese pasado en más de 10 años nos pasamos un rato recordando andanzas. Me alegró mucho su visita. En esa foto, de unos 10 a 15 años atrás, estoy con mi viejo jeep, al costado de una laguna donde solíamos ir a pescar. Esa laguna se secó y ese jeep cambió de dueño. Pero esta foto destapó una cañería mental que llevaba a la pileta donde había montones de recuerdos ahogados en ese fluído poco cristalino de mi mala memoria. Y salieron a borbotones uno detrás del otro. Con este viejo amigo y algun...

De la necesidad nace... algo.

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Desde muy chico, la música fue para mi mucho más que para el resto. Seguramente influyó el entorno, ya que mi papá era o es músico, no se si se deja de serlo cuando se deja de tocar, y solía haber en casa algunos otros músicos cuando era yo muy chico. Al crecer dejaron de venir, pero en cada fiesta aparecía la guitarra y los escuchaba cantar algunas zambas. A mi me dejaban tocar el bombo y recuerdo vagamente las felicitaciones por llevar muy bien el ritmo, pero eso fue de muy chico y después nunca más. En mi casa había muchos discos. También hubo magazines. Unos armatostes de plástico con 4 pistas que sonaban tremendamente bien. Comparados con el sonido del Wincofon claro. Pero la estrella fueron los casettes. Toda la discografía de los Beatles en casettes sonaron infinidad de veces. Haber nacido en esa etapa de oro del rock nacional también fue una suerte, porque me tocó ver los comienzos de enormes artistas y poder haberlos visto tocar cuando no eran nadie te da otra p...

A falta de inspiración...

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Ante la duda de cómo actuar en ocasiones complicadas, se suele oír que el corazón dice una cosa y la razón otra. ¿Y cómo hacen para saber cuál es cual? A mi me suena todo igual, de otra manera sería muy fácil decidir. Yo le haría caso a la razón y que el corazón se dedique a bombear en silencio. Si uno les sigue prestando atención les da aires y no sería extraño que terminen hablando el hígado o el páncreas. Este último es el peor porque ni siquiera estoy muy seguro donde está. Ahora que lo pienso, es probable que mi hígado se haya querido comunicar ya, pero se ve que no logra hacerse entender y agarra todo a las patadas. Sobre todo después del lechón con cerveza. Y hablando de cerveza, no se si les había comentado que fabricaba mi propia cerveza. Todo comenzó al hacer la tesis de mi carrera, que la centré precisamente en esa producción y además de presentar mis resultados, los correspondientes escritos, la presentación multimedia y la exposición ante el jurado y auditorio, presen...

Torturado

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Obligarme a comer, aunque yo no quisiera. Aunque le dijera que eso no me gustaba era y es capaz de cocinarme otra cosa y así obligarme a comer igual. Meterme al agua aunque yo no quería, como si a los chicos les gustara bañarse. Dejarme inmovilizado poniéndome ropa como si viviera en el polo. Despertarme, eso es lo peor. Yo quería seguir durmiendo y ella me despertaba, con la excusa de, no se, ir a la escuela. Y me preparaba el desayuno que a esa hora me caía mal. ¡Y eso todos los días! Y nunca me dejó hacer un montón de cosas que yo quería. Pegarle a mi hermano, por ejemplo, que es algo muy entretenido para los hermanos mayores, lastimarme, que es una experiencia necesaria y formadora, pero no, ella siempre privándome de sufrimientos. Otra de sus malas costumbres. Llenar la casa de olor a comida casera. ¡Todos los días! Y no claudica. Hoy casi todos los hijos tienen descanso, sus madres trabajan y los dejan en paz una horas pero la mía no. Toda su vida la dedicó a quedarse e...

Irrelevantes 3

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# Si miro la pantalla de mi moderna Notebook o Laptop veo cosas raras. Bueno, en realidad no tiene Touch screen. Tampoco tiene lector integrado de tarjetas y tengo que andar usando un adaptador de tarjetas enchufado en el único slot USB que funciona, porque mi querida hija mayor asesinó a los otros dos. O sea, que tengo que desenchufar el mouse ergonómico que uso en ese único slot USB sobreviviente, colocar allí el lector de tarjetas y mover el cursor con el pad de la máquina, que no es muy cómodo. No, Bluetooth tampoco tiene y me vendría muy bien para no tener que conectar el cable al celular en el único slot... Ok. No es moderna, ya tiene varios años, la pantalla demostró que no es inmune a los golpes de cuchara acertados por mi hija menor y la batería ya no dura ni una hora. Pero sigo para no distraerme. Cuando miro la pantalla de esta máquina obsoleta veo hormiguitas caminando sobre el teclado. Si, pero si miro el teclado no hay nada. Sólo vuelven si miro la pantalla. Es ...

Epecuén.

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Llegué a este lugar en el año 92 o 93 y tenía algo que para mi es indispensable en el paisaje. Mucha agua. Por acá no pasan ríos, ni estamos cerca del mar, pero hay lagunas. Lagunas chicas, bañados llenos de vegetación palustre y mucha vida, así como enormes lagunas, o tal vez lagos, porque desconozco donde está el límite en el tamaño donde dejan de ser lagunas y pasan a ser lagos, pero lo que sé, es que en algunos casos del otro lado del espejo del agua solo se veía horizonte. Para los amantes de la pezca, esto era el paraíso. Uno paraba al costado de un camino, ponía la parrilla y mientras de hacía el asado, tiraba la caña para obtener los pejerreyes más grandes posibles y en una cantidad impensada para los que venimos de la ciudad. Tantos peces había que era muy común que algún vecino te viniera a ofrecer 10 o 15 piezas porque había ido a pescar y no sabía que hacer con tanto. Acá conocí a las nutrias. Al menos así les decían acá, porque en realidad son Coipos. La nutria es car...

Viaje astral.

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Leer la primera parte El mismo profesor que nos veía el aura y que nos enseñó a concentrarnos para lograr efecto diarreico en un tercero, lograba un silencio pocas veces repetido en nuestro salón cuando nos relataba sus encuentros con espíritus molestos. No recuerdo bien pero era cuarto o quinto año de secundaria. Según él, trabajaba haciendo limpieza de espíritus en casa encantadas y nos contaba anécdotas de sus encuentros, de sus luchas con los malos espíritus y como lograba convencerlos de que se fueran. Esto desataba que algunos compañeros se animaran a contar situaciones paranormales suyas o relatadas en su entorno familiar. Para toda situación paranormal el tipo tenía una explicación. -¿El juego de la copa es real? - Nunca hagan eso- dijo muy serio y elevando algo la voz- eso no es un juego, es muy serio y pueden abrirle la puerta a un espíritu dañino con consecuencias serias. Se hizo aún más silencio en el salón y nos relató algunas experiencias desagradables que incluían...

Poder mental.

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Lo bueno de juntarse con amigos de la secundaria después de mucho tiempo, es que entre todos, les ponemos nombre a los recuerdos. Por ejemplo, recuerdo un profesor muy alto, que tenía un tic, que nos distraía y nunca nadie le pudo prestar atención a lo que decía. Pero el nombre dejó de estar entre las neuronas que uso más seguido. Y en una reunión de ex alumnos... Charly - ¿Te acordás del Tuta? Yo -Claaaaro, el Tuta. No recordaba el nombre. Fabián - ¿Cómo era que se llemaba? Marcelo - Torres era. El Tuta Torres. Yo - Ja ja, tenés razón, que aparato era ese Tuta. Miguel - El Sapo le puso Tuta, porque era medio tartamudo. Se colgaba tu, tu tu. Chaly - Che sapo, vení que a vos te salía bien. El sapo, que estaba haciendo el asado, deja la pala apoyada contra la parra y haciendo que toma una tiza comienza a escribir en un pizarrón imaginario mientras desfilaban todos los tics que tenía el pobre hombre que hasta hacía unos minutos estaba borroso en la memoria de todos y con...

Banco de piedra.

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Le llamamos “el interior” a los pueblos o ciudades chicas del país que no entran dentro de las ciudades de referencia. Hay pueblos del interior del país y más precisamente del interior de cada provincia. De lo que puedo hablar es del interior de la Provincia de Buenos Aires. La riqueza del interior de esta provincia es algo de lo que a veces se habla, pero que pocos conocen o reconocen, porque aunque sabemos que Argentina no es Buenos Aires, si un extranjero quiere venir a conocer el país, no va a otro lado. Y no sólo los turistas que vienen de paseo y se van, también pasa eso con los inmigrantes, que llegan continuamente de a miles y terminan apiñados malamente en la ciudad de la furia, cuando podrían vivir muchísimo mejor en el apacible interior. Precisamente en el interior de la provincia, lindando con la provincia de La Pampa hay un pueblo, llamado Salliqueló. Perdón, a los salliquelenses no les gusta que le digan pueblo, sino ciudad. En esa ciudad pueblerina no hay nada que...

Ganímedes

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Hace falta que les cuente que Ganímedes es una luna de Júpiter?  Y no es una más, es la más grande de ese planeta y de todo nuestro sistema solar. Pero no les voy a hablar de astronomía porque aunque como aficionado me interesa el tema, no tengo autoridad para hablar, mas sabiendo que me leen eruditos en la materia. Pero además de ser el mayor satélite del barrio, era el mortal más bello según la mitología griega. Tan bello era este pibe que mientras cuidaba unas ovejas vino un pajarraco grandote y se lo comió. No se lo comió literalmente, pero el pajarraco era en realidad el dios Zeus que conmovido por su belleza se convirtió en águila para raptar al bello joven y así satisfacer sus deseos sexuales. O sea que se lo comió nomás. Por esta razón es que aparece casi siempre en pinturas y esculturas cerca de un gran ave. Pero tampoco voy a contarles historias sobre mitología griega, porque lejos estoy de calificar en ese tema y además, si no fuera porque son griegos diría que son cuen...

Física

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_No, no soy nada especial. Me pasan las mismas cosas que a vos. _........................................ _Días pasados tenía que ir al cajero para sacar lo necesario antes de las 12 de la noche y pagar en un Pago Fácil una factura que se vencía ese día. Eran 23:42. Estaciono frente al cajero; me paro frente a la puerta y saco del bolsillo de la camisa, la tarjeta. Se me cae de la mano, rebota en la punta del zapato con tanta precisión que entra planeando justo por debajo de la puerta del cajero. Esas puertas que no se abren si uno no pasa la tarjeta por la cerradura. Si, esa tarjeta que ahora estaba del lado de adentro. ¿Que, nunca te pasó? Es pura física. _....................................... _Vos porque tenés mala suerte, a mi me pasan siempre esas cosas. Y una vez un loco dijo que Dios no juega a los dados. A veces creo que juega conmigo. _....................................... _Vos decís eso porque nadie más te escucha. _Andá, andá que si me ven hablando con el aire van a pen...

Mi nombre no es mi nombre

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Década del 80. Secundaria técnica o industrial como se le decía años antes. Primero “H” En primer año, estábamos todos muertos de miedo por el cambio. Veníamos de séptimo grado con la señorita, la escuela a 5 cuadras de casa y todos los compañeros eran amigos de toda la vida o al menos de hacía 7 años. Ahora tenía que viajar sólo en colectivo (autobús para los foráneos) sentarme entre más de 30 extraños en un lugar enorme donde teníamos 15 o 16 profesores distintos. Pasaba a ser relevante una situación hasta el momento impensada. En la escuela, ser bueno en matemáticas, ciencias y manualmente era todo beneficio, pero acá las cosas eran diferentes. Si sos demasiado bueno te expones a la ira de los no tan buenos en los estudios, especialmente en los que usan los puños como solución a sus problemas y paliativo a sus frustraciones. Estar en el grupo de los que se sientan al frente resultaba muy aburrido, pero para poder pertenecer a los del fondo había que ganarse el lugar. En la primaria ...