Ropa vieja
Esta entrada no tiene nada que ver con vestimenta. Tampoco con comida. Varias veces me preguntaron en que me inspiraba para escribir una historia, o como era el proceso de escritura. Me resulta casi imposible responder simplemente a esa pregunta porque no soy estructurado. Mi mujer hubiese dicho que soy un terrible desordenado, pero suena mejor mi versión. En algunas oportunidades tengo alguna idea en la cabeza aunque sin redondear. Si le doy vueltas esperando redondearla a mi gusto antes de escribirla, termino olvidándome y no escribo nada. Sucede a veces que comienzo a escribir esa incipiente trama y el relato termina yendo por un camino totalmente distinto. Ése es el caso del cuentito que les dejo a continuación. Agustín tiene sólo 8 años y la vida para él es ir a la escuela, comer y dormir porque lo obligan. Algunas veces sale a jugar con sus amigos y otras se encierra en su habitación todo el tiempo posible. Mira a los grandes y no entiende por qué se pelean tod...