Mi nombre no es mi nombre
Década del 80. Secundaria técnica o industrial como se le decía años antes. Primero “H” En primer año, estábamos todos muertos de miedo por el cambio. Veníamos de séptimo grado con la señorita, la escuela a 5 cuadras de casa y todos los compañeros eran amigos de toda la vida o al menos de hacía 7 años. Ahora tenía que viajar sólo en colectivo (autobús para los foráneos) sentarme entre más de 30 extraños en un lugar enorme donde teníamos 15 o 16 profesores distintos. Pasaba a ser relevante una situación hasta el momento impensada. En la escuela, ser bueno en matemáticas, ciencias y manualmente era todo beneficio, pero acá las cosas eran diferentes. Si sos demasiado bueno te expones a la ira de los no tan buenos en los estudios, especialmente en los que usan los puños como solución a sus problemas y paliativo a sus frustraciones. Estar en el grupo de los que se sientan al frente resultaba muy aburrido, pero para poder pertenecer a los del fondo había que ganarse el lugar. En la primaria ...