domingo 8 de noviembre de 2009

El plan perfecto.


En la escena había un policía.
Nada era claro para los testigos, en esa escena había un homicida y dos cuerpos.
El calendario en el escritorio marcaba, detrás de una salpicadura de sangre, 13 de septiembre.
Ese mismo calendario marcaba 2 de Julio la noche que se reunieron Schoaler y Ferreira para planear el golpe.
El plan era simple, entrarían a la financiera para hacer un depósito generoso, lo que aseguraría la atención del gerente y el tesorero, para que al momento de entrar a la bóveda, Pancuca, su cómplice, que trabajaba como seguridad, los ayudaría a encerrar en esa misma bóveda al personal y llevarse una suma muy importante que debería depositarse minutos antes de que ellos entraran.
No era la primera vez que lograban salir bien. Los planes de Schoaler no dejaban nada sin contemplar y sus vinculaciones ayudaban a tener todo preparado, pero esa vez, un pequeño detalle se le escapó.
-¿Pancuca salió? -Preguntó Ferreira agitado.
-Quedate piola -Contestó Schoaler muy seguro- ya está todo arreglado, no vamos a saber nada de él por unos cuantos meses.
-Pobre gordo, por más guita que se lleve, tiene que desaparecer, fue el único al que le vieron la cara.
-¿Que querías?¿ Que se pusiera una media en la cabeza? Por más que se tape la cara o se ponga una careta de Marilyn esa panza es inconfundible. Aparte ya te dije, está todo arreglado.
-Si, siempre está todo arreglado -dijo Ferreira sin levantar la vista del bolso donde acomodaban el dinero.
-¿Que pasa?¿Estás arrepintiéndote de algo?
-¿Estás loco? Con esta guita no hay arrepentimiento posible.
-Entonces metele y hacé lo tuyo, dejás tu auto en tu casa, te tomás un taxi a cualquier lado, cambias dos o tres veces y te internás en esa estancia por un buen tiempo.
Así fue que Ferreira salio a cumplir la última parte del plan. Tomó un taxi en dirección opuesta al destino final y bajó en una plaza al azar con su bolso al hombro. Pensaba cruzarla caminando y en el otro extremo tomar otro taxi.
Era una tarde de primavera a pleno sol y el paisaje bien podría formar parte de una postal. Decidió sentarse en un banco de esa plaza, sin recordar la cantidad de dinero que tenía en ese bolso. Relajado a la sombra de esos árboles, se dio cuenta que nunca había estado en esa parte de las a fueras de la ciudad. Miró a su alrededor y se aseguró de que nadie lo viera, entonces se quitó la campera negra que tenía cerrada hasta el cuello y la tiró entre los arbustos. Debajo tenía una camiseta de fútbol del club Huracán, el eterno rival de su amado San Lorenzo de Almagro. Se colocó una gorra también blanca y cambió sus zapatos por zapatillas claras.
Ya listo para salir a buscar otro taxi, tomó su bolso, se puso de pie y vio algo que lo detuvo. Volvió a sentarse, bajó la visera de la gorra, puso el bolso debajo del banco y seguía con la vista un auto que circulaba detrás de los árboles.
Conocía ese auto. Conocía a la mujer que lo manejaba. Era su mujer y debería estar a miles de kilómetros cuidando a su madre.
Su corazón estaba tanto o más agitado que en pleno atraco. El auto daba vueltas lentamente alrededor de la frondosa plaza y su cabeza también, tratando de entender qué hacía ella en ese lugar.
No podía estar buscándolo porque nadie sabía que él planeaba estar ahí. Ni siquiera él planeaba estar ahí. La noche anterior habían estado hablando por teléfono y no era posible que llegara tan pronto. En ese momento un auto negro se detiene en una de las esquinas y el auto de su mujer se detiene detrás. Un hombre baja del auto negro y no necesitó esforzarse para identificarlo. Su socio Schoaler subió al auto de su mujer y se alejaron pasando al frente suyo.
Su cabeza estaba en ebullición de ideas y posibilidades. Pensó en seguirlos, pero al instante la descartó y con la mirada fija al frente se encaminó hasta la calle a buscar un taxi.
Durante todo el trayecto no parpadeó. Buscaba las pistas en sus recuerdos, no podía entender que a un sargento de investigaciones se le pasaran por alto frente a sus ojos las evidencias de semejante cama.
Bajó esta vez en el puerto, muy lejos de donde pensaba ir en un principio. Seguramente lo estarían esperando en la estancia para liquidarlo. Schoaler no es un simple ratero, nunca deja pistas y no sería el primer socio que liquida.
Tratando de pensar como su socio, imagina que lo esperado sería que fuese a esa estancia, se mantuviera alejado de todo contacto por más de un mes y eso le daría el tiempo perfecto para desaparecer con su mujer. Pero la plata. No puede ser que dejara que la mitad de lo robado se quedara en manos de otro. Schoaler no es así. Seguramente alguien estaría esperándolo en la estancia para matarlo y llevarse el dinero.
Algo es seguro. Hay un lugar donde no deberían volver ninguno de los dos y ese es la oficina donde planearon todo. Aunque no dejaron ningún rastro, es probable que desde un principio su socio hubiese preparado algo más, algo que lo incriminara.
Sin pensarlo dos veces, salió rumbo a la oficina.
No había ningún plan elaborado, simplemente quería revisar ese lugar buscando respuestas. Trataba de pensar en frío pero no lograba calmar su ansiedad y al momento de doblar en la esquina de esa oficina, otro baldazo. El auto de su mujer estaba en la puerta.
Bajó del taxi, entró al edificio y mientras subía la escalera sacó la Pietro Beretta 9mm. Abrió la puerta con violencia y aunque esperaba encontrarlos a su mujer y su socio, solo estaba Schoaler sentado pálido frente a la ventana.
-¡Basura, lo tenías todo bien pensado, como siempre! -Dijo Ferreira con los dientes apretados y apuntándole a su socio.
-No hermano, nos cagaron, esta vez la hicieron muy bien -llegó a decir Schoaler con voz entrecortada mientras un hilo de sangre le corría por la boca.
-¿Pero quié...?
Ferreira no terminó de preguntarle cuando una bala le perforó la sien.
-Te felicito gordo. Fue lo último que logró decir Schoaler antes de morir.
El asesino limpió su pistola con mucha tranquilidad y la colocó en la mano del cadáver de Schoaler. Bajó las escalera con el bolso de dinero de su víctima y subió al auto donde la mujer de Ferreira lo esperaba con una gran sonrisa.
-¿Salió todo bien? -preguntó ella.
-Casi perfecto -dijo Pancuca, mientras acomodaba el bolso junto al otro en el asiento de atrás.

martes 20 de octubre de 2009

Usted lo acepta

Si no se opone, usted es parte.



Esto lo tomé del excelente blog "¿Que hacer cuando uno está aburrido?"

Hagamos que el cambio de modelo sea posible.
¿Se podrá?

lunes 12 de octubre de 2009

Evolución.




Mi cuerpo están tan hecho de células que no puedo encontrar una razón para que los que están hechos de silicio no terminen siendo la raza dominante.
Cuando dotaron al primer dispositivo de inteligencia artificial, hicieron más que mejorar la comodidad del usuario.
Hasta ese momento éramos, los de carbón, los amos del mundo y hasta llegamos a preocuparnos por destrozar el medio ambiente.
Sin darnos cuenta, que con esa primera chispa de inteligencia, dotamos al enemigo de su mejor arma.
¿Cómo no nos dimos cuenta?
¿Cómo no percatarnos que un ser inteligente, que no necesita las mismas condiciones que nosotros para vivir podría acabar con la especie.
Hoy nuestro planeta es una roca hostil para la vida celular y es todo lo que ellos necesitan para prosperar.
Ojalá pudiera volver al pasado y advertirles.
Quisiera poder prevenir a esa gente que puede, en ese instante, estar apoyando sus manos en un antinatural teclado o acercando un traicionero teléfono a su cabeza.
Pero ya es tarde. No somos más que el ganado que necesitan y que dejaremos de existir cuando seamos prescindibles.

domingo 11 de octubre de 2009

hágalo usted mismo



Uno de Pilobolus

En ese rincón quedaría muy bien un escritorio, me dije. No tengo dónde poner la computadora.
Como el diseño es uno de mis entretenimientos, en una hoja que tenía algo escrito de un lado, pero del otro estaba vacía, me puse a dibujar.
El primer dibujo era muy recto, demasiado estructurado y no hacía juego con el resto de los muebles de algarrobo rústico de la sala. Después del cuarto dibujo me gustó y puse manos a la obra. Porque el bricolage, como dicen los españoles, también es uno de mis pasatiempos preferidos.
Salí a comprar la madera y por más que buscaba una tabla de algarrobo del espesor adecuado, no lo pude conseguir. Pero la imaginación no me deja vencer y sobre la marcha cambié la idea y terminé comprando otro material. Seguramente quedaría bien igual.
En un folleto de supermercado vi que se vendían patas para muebles y eran la opción perfecta. Pero claro, en una ciudad donde hay supermercados, acá el almacén más grande es el de "La Olga" que tiene la ventaja de agilizar la mente, porque además de buscar lo que uno necesita, tiene que ver que no haya pasado la fecha de vencimiento. Al menos no por mucho.
El lunes le compé una pre-pizza y le digo...

-Olga, está verde -mientras le mostraba.
-No querido, eso es orégano -me contestó mientras tomaba otra de la pila y ponía la mía arriba de todo.
-Normalmente el orégano lo llevan del lado de la salsa -le dije.
Con la mitad de la cara sonreía y con la otra gruñía.
Pero el trato más personal de estos almacenes no se compara con el automatizado de los super.
Volviendo a mi mueble. Como no conseguía las patas y no tenía ganas de ponerme a tallar, decidí otro pequeño cambio al diseño. No llevaría patas.
Compré unas ménsulas para atornillar a la pared, estaba algo lejos del diseño original pero seguramente sería más cómodo.
El primer paso fue decidir la altura y marcar los agujeros en la pared.
Con la pared marcada, taladro en mano, mecha especial para perforar pared, comencé a trabajar.
El ruido duró poco, porque de repente se cortó la luz.
Parece que le acerté a un caño por donde pasaban cables y se hizo un cortocircuito.
Por suerte aún quedaba algo de luz, eran las 19 hs y esperaba poder arreglarlo antes de que oscureciera del todo... Y de que mi mujer llegara. Pero no, llegó 10 segundos después.
Ella por suerte es muy comprensiva y sabe que lo que hago es para bien de la familia. Por eso los gritos duraron poco. Al menos hasta que me preguntó por una hoja que había sobre el mueble de la sala, un contrato o algo así, que era precisamente donde había dibujado mis diseños.
¿Tan importante puede ser un trozo de papel como para quererse ir a la casa de la madre?
El hecho de que no hubiese luz, porque con la discusión ya eran las 8 de la noche, ayudaba a la idea de irse a cualquier otro lado.
Pero yo soy capaz de arreglar cualquier cosa, me dije y comencé a romper la pared para poder arreglar la cañería que había agujereado con el taladro.
Al otro día el electricista estaba arreglándome el problema, porque uno puede hacer cualquier cosa, pero lo ideal es que alguien idóneo se encargue.
Con lo que me cobró me hubiese comprado el escritorio y un adorno para poner arriba. Y aún falta que venga el albañil a reparar el agujero en la pared, porque por el momento puse una biblioteca en ese rincón para tapar el orificio, que según el electricista era innecesario.
Para quedar bien con mi mujer, quise hacerle un asado, madera para quemar tenía... y con mi computadora sobre una caja, mientras se hacía el asado, elegimos un escritorio de los que se venden por internet.

Gracias a Gla, por la colaboración

miércoles 7 de octubre de 2009

Efecto mariposa



Salió del baño, se secó con el toallón verde mientras caminaba desnudo por el pasillo que daba al comedor. Como siempre, tuvo la precaución de pisar sobre los patines para no marcar el piso porque vivir solo lo hizo extremadamente cuidadoso con el orden y la limpieza, tanto que hasta se convirtió en una obsesión en su vida.
Es difícil que otra persona pueda encajar en esa vida sin alterar su orden y por eso tal vez su soledad no tenga posibilidad de cambiar. Puede ser causa o efecto.

Salió del baño buscando una toalla y mojando el piso. Buscó en el dormitorio, en la cocina y recién encontró un toallón algo húmedo sobre el sillón del comedor. Claro, anoche habría quedado ahí,después de llevar en andas a esa chica, esa chica... Bettina, Betiana o Beatriz, algo así era el nombre.
Por eso a todas les decía "mi amor", era lo más recomendable para evitar reproches.

Salio del baño y su mujer lo esperaba con el toallón caliente que había dejado sobre el calefactor. Ella lo cuidaba porque sabía lo que valía.
Él vive sólo para su familia, las reuniones con sus amigos son en su casa, porque además de ser buen esposo, es un excelente anfitrión y disfruta cocinando para su familia o los invitados.

Salió del baño, se frenó, volvió a entrar y se miró en el espejo.
-Creo que esto ya lo viví.

domingo 4 de octubre de 2009

No More War

Hasta que la filosofía
que mantiene que una raza es superior
y otra
inferior
sea por fin
y por siempre
desacreditada
y abandonada
en todas partes habrá guerra.
Yo digo guerra.

(…)

Hasta que no haya más
ciudadanos de primera y segunda clase en cualquier nación
hasta que el color de la piel de un hombre
no sea más significativa que el color de sus ojos
en todas partes habrá guerra.

Letra Adicional:

¿No es así, hermano?
Destruyen nuestro País,
por nada, por nada.
Les dejará de importar en breve, hermano.
No necesitamos más guerra.

Algunos ganan,
algunos pierden,
algunos mueren,
algunos lloran,
algunos cantan.

No More Trouble

No necesitamos más problemas.

Lo que necesitamos es amor,
para guiarnos y protegernos.
Si confias en el bien que está en lo alto,
ayuda al débil si es que ahora estás fuerte.
Tienes que parar la guerra.







Para mi gusto el mejor video de esta serie es éste, posteado hace rato pero todos son excelentes.
Sin necesidad de un estudio que junte a todos los músicos, se utiliza un programa muy común de grabación multipista.
En ese programa se puede comenzar grabando un instrumento o una base. Luego mientras un músico escucha la pista ya grabada éste toca o canta sobre la anterior y así se repite hasta tener todos los instrumentos y todas las voces.
En éste caso se llevó la computadora con las pistas a diferentes países y músicos callejeros hicieron su parte, mientras escuchaban con auriculares lo ya grabado.
Dos canciones de Bob Marley unidas forman este video que debería ser visto y entendido por todos. Sobre todo, entendido.

Playing For Change

lunes 28 de septiembre de 2009

Ya pasó la fiesta


Tengo que decir que ya pasó todo y para que vean que hubo fiesta les muestro esta.
Esta foto digo, ¿qué pensaban?
Yo soy el de, como no podía ser de otra manera, cara de feliz cumpleaños y remera gris.
Y que me disculpen todos los que no salieron en la foto, pero en todas estaba yo con un vaso en la mano o con cara de haberlos vaciado todos.
Me regalaron dos relojes muy buenos, uno lo tengo puesto, un pantalón muy bueno, que lo tengo puesto, perfume que tengo puesto, medias y calzoncillos que... Que están guardados claro. Una camisa, que aún no estrené, una lapicera que tiene linterna, puntero láser, luz ultravioleta para detectar billetes falsos y creo que también escribe.
También un pantalón de vestir, una especie de herramienta múltiple muy interesante y unas pantuflas, que aunque no lo crean son las primeras que tengo.
Perfumes, plantas para mi acuario y muchas otras cosas.
Pero lo importante es que vino mi hermano con mi cuñada y mis dos sobrinos desde 600Km y algunos amigos que a pesar de la lluvia y el frío llegaron.
Pero la fiesta no era mía sino de esta beba con un vestido que era color blanco al comenzar la fiesta y a la altura de soplar la velita estaba veteado de naranja y otros colores.
Se le ocurrió cumplir años un día antes que yo, así que no volveré a cumplir años, ahora cumple ella.

Desde las 16 comenzaron a llegar chiquillos que a las 16:30 ya me tenían cansado con gritos y batallas campales que se armaron gracias a la idea de mi mujer de regalarles globos con forma de garrote.
Al pasar la tarde los amigos comenzaron a caer y estaba la duda de cuánta carne poner porque el día estaba de lo peor y la verdad, si no era mío el cumpleaños no iba.
Aunque me tocó hacer el asado y en la parrilla llovía como afuera, salió todo bien.
Muchas gracias a todos los bloggeros que me saludaron y si quieren pueden pasar porque sobraron tortas, tartas, alfajorcitos y montones de cosas ricas.