Me moria


Ya tengo evidencias suficientes para poder asegurar que mi memoria funciona de manera muy diferente al del común de la gente.
Para todos es normal poder recordar el nombre de las personas, lo que da una ventaja al conversar, o mejor dicho, cotillear, y poder mencionar una persona que tenemos en mente, de forma que el interlocutor la pueda individualizar.
Eso no funciona conmigo, mi mente no asocia personas con nombres de manera usual. Sin embargo, si la veo o me la cruzo en la calle es más probable que recuerde su nombre de forma instantánea.
Tampoco las fechas son mi fuerte y si bien me importan tan poco que para mi no resulta un problema, suele causarme conflictos con la gente que espera que recuerde aniversarios, reuniones, invitaciones o citaciones legales. El mundo es complejo.
Por esa razón decidí, comprarme una agenda.
Esta decisión está tomada desde hace varios años, pero nunca recuerdo comprarme una. Además la fecha para comprarla debe ser al inicio del año, después ya no se encuentran con facilidad, al menos no están en las vidrieras para que al verlas pueda recordar que necesito una para anotar las cosas que no suelo recordar.
Hasta tener una, lo que hago es anotar en papelitos. Y seguramente habrá cientos de esos papelitos en los que diga “comprar una agenda”, pero los pierdo, no recuerdo donde quedan o a veces son tantos sobre el escritorio que terminan en la basura durante la limpieza.
Pero yo soy un tecnófilo, no debería pensar en papeles en esta época sino en algún tipo de agenda electrónica que seguramente tiene más funciones.
Hace un par de  meses, en pleno verano, estaba yo en maya, con el celular en la cintura porque lo uso para el trabajo y pasando por un día de insoportable calor, con una carga de trabajo muy grande, esperando la hora de cierre para descansar y refrescarme.
Al finalizar el horario de comercio, me dirigí hacia la pileta disfrutando mentalmente antes de meterme del placer de un refrescante y relajador baño a la sombra.
Yo no soy de nadar ni ejercitarme en el agua, simplemente me gusta sumergirme y relajarme o hacer la plancha y hasta dormirme flotando a media agua. Y así logré relajarme y disfrutar por más de media hora de un atardecer perfecto en el jardín. Mi relax desapareció al instante al darme cuenta que tenía el teléfono en la cintura. Aunque hice todas las maniobras de resucitación que conozco, después de dos días de larga agonía se fueron perdiendo funciones del aparato hasta dejar de encender.
Todo por no recordar que lo tenía en la cintura. Pero estaba abierta la oportunidad de renovarme y conseguir uno que tenga además de esa simple función de teléfono, agenda y cientos de otras interesante posibilidades.
Así fue que me conseguí uno con pantalla táctil, cámara, reproductor de audio y video, flash, internet, Wi Fi, msn, dos líneas de teléfono, agenda y una pila de otras  utilidades ,menos útiles.
Me llevó varios días encontrar entre la enorme lista de utilidades la dichosa y tan útil agenda.
La verdad es que no recuerdo que es lo que anoté en la agenda.
Tampoco recuerdo como llegué esa vez al anotador electrónico, porque desde ese día, por más que busco no logro encontrarla.
Pero no piensen que no tengo memoria. Recuerdo detalles que  asombrarían a cualquiera. Por ejemplo, el código de los transistores de germanio que usé para el primer amplificador que arme a los 8 años es 2SB56.
¿No es asombroso?
¿Ah no?
Es cierto que no tiene mucha utilidad, dado que ya no se usan transistores de germanio. Hace casi 30 años. Además no hay muchas conversaciones en las que pueda aprovechar esos datos.
En fin, no recuerdo por qué comencé a escribir esto, pero saludos a todos y felices fiestas

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