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Mi nombre no es mi nombre

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Década del 80. Secundaria técnica o industrial como se le decía años antes. Primero “H” En primer año, estábamos todos muertos de miedo por el cambio. Veníamos de séptimo grado con la señorita, la escuela a 5 cuadras de casa y todos los compañeros eran amigos de toda la vida o al menos de hacía 7 años. Ahora tenía que viajar sólo en colectivo (autobús para los foráneos) sentarme entre más de 30 extraños en un lugar enorme donde teníamos 15 o 16 profesores distintos. Pasaba a ser relevante una situación hasta el momento impensada. En la escuela, ser bueno en matemáticas, ciencias y manualmente era todo beneficio, pero acá las cosas eran diferentes. Si sos demasiado bueno te expones a la ira de los no tan buenos en los estudios, especialmente en los que usan los puños como solución a sus problemas y paliativo a sus frustraciones. Estar en el grupo de los que se sientan al frente resultaba muy aburrido, pero para poder pertenecer a los del fondo había que ganarse el lugar. En la primaria ...

El viaje del elefante... terminó

"No creo en Dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en Dios, no lo necesito y además soy buena persona." José Saramago 16/11/1932 - 18/06/2010

Pandiculación

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Una mañana perfecta. Uno abre los ojos y ve colarse por la ventana un resplandor amarillento. Aunque sean las 6 de la mañana ya está claro, el jardín lleno de gorriones , chingolitos y calandrias comiendo las migas de pan que tiré anoche y esperando los restos del desayuno de hoy. Mariposas haciendo su recorrido por los canteros y el puntual colibrí que visita los frutales. Está fresco pero se aguanta con una simple remera de mangas largas y en cuanto termine de salir el sol, se notará su calor. Mientras abro la llave de paso para regar un poco, saludo con el mate en la mano a algún vecino madrugador que pasa. Da gusto levantarse temprano en verano. Uno amanece con ganas de hacer cosas y con sólo desperezarse ya está listo para el trabajo. Ésto es vida. Pero eso es sólo una añoranza, porque en junio acá es casi invierno. A las 6 de la mañana es de noche y el frío que hace dan ganas solamente de seguir tapado hasta la cabeza y seguir durmiendo. Pero el maldito despertador d...

Viejos manjares

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No haga click acá que esto es viejo.

Discusiones unipersonales

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Yo no soy un hombre libre, soy padre. Por lo tanto casi todo lo que hago debe dejar claro ante ellos que uno debe ser buena gente. ¿Por qué hay que ser bueno? Como comenté otras veces, el ruido en mi cabeza nunca para, en ocasiones lo que suena es alguna charla donde intento explicarle a alguno de mis herederos como deben comportarse. Pero no ensayo un monólogo, sino que lo que ocurre, casi siempre, es una discusión donde yo soy todos los disertantes. ¿No se entiende? Trataré de hacerme entender con un ejemplo. -Mirá, si vos tratás así a la gente, no te va a querer nadie -digo seriamente mirando a una de mis hijas. -No hay que ser bueno para que los demás te quieran -digo yo, pero siendo otro personaje que entra a llevarme la contra- Como resultado de ser buena persona, seguramente te van a querer, pero no hay que hacerlo como buscando una recompensa. Ella nos mira a los dos sin saber a quién hacerle caso. -Si tratás mal a alguien, van poder tratarte mal a vos. -Dice un tercero. -Yo cr...

Saber vivir

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Ninguno de nosotros sabe vivir. Nos pasamos el tiempo experimentando en este laboratorio, de donde pueden salir certezas que ya no nos sirven, podemos aprender mucho y ser un poco más sabios. Pero algunas veces, en el laboratorio las experiencias pueden salir mal y explotarnos en la cara. Así es que nos vamos llenando de cicatrices mientras aprendemos a vivir.

El amigo salvador - FInal I

El comienzo de la historia acá Lo de estar apurado era sólo por decir algo, porque no tenía nada planeado. El viaje de regreso lo encontró en un estado que parecía no vivir desde hacía cien años. Era euforia, excitación, ganas de hacer.  Era alegría. Entró al departamento y antes de dar dos pasos ya estaba pensando en cambiar las cosas de lugar. Fue tirando la ropa mientras se desvestía camino a la ducha y entró a bañarse ya desnudo al baño. Mientras se bañaba notó que su corazón latía. Nunca lo había notado. Suena el timbre del departamento. Lo escuchó pero lo dejó pasar. Vuelve a sonar y fastidiado se enjuaga rápidamente y decide atender. Salío del baño con una toalla, cosa que nunca hubiese hecho, normalmente se hubiese puesto un pantalón y una remera. -Buenas noches- dijo la vecina más odiosa del edificio, que justamente era la presidenta del consorcio- quería avisarle que mañana a la mañana hay reunión para tratar lo del vecino molesto del quinto. -Mire doña, mañana no pu...