¿Sólo Somos?
Nada ocurre igual. Aunque al contemplar el hiperespacio circundante, es obvio que hay vida. No pueden notarme.
¿Sabrán de mí?
Me circundan; es notorio. Mis sentidos de geometría detectan sus perturbaciones.
Y son tantos…
La consigna era clara. Debía perforar una posible membrana flotando en nuestro espacio, para tratar de confirmar que la hipótesis de un universo dentro del nuestro es, al menos, probable.
Un entorno con una dimensión menos.
Una de las fuerzas principales, ellos no la comprenderían. Tal vez la sientan como una fuerza más, pero no serían capaces de comprenderla. Eso sería grave. Tal vez la llamen gravedad.
Criaturas planas en un universo que solo pueden recorrer hacia los costados, girar sobre sí mismos y nada más. Arriba y abajo no son conceptos que puedan comprender, no tienen cómo detectarlo, sentirlo y jamás lo imaginaron.
Se asustarían si algo los tocara desde un arriba que no existe.
Dependiendo de su capacidad de análisis, tal vez sacien su necesidad de dar explicación, creando alguna deidad.
Tampoco sabemos nosotros, si somos parte de algo más.
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Debajo de la frontera franco-suiza, el anillo de 27 kilómetros del LHC, se encuentra enterrado, cien metros bajo tierra, en el CERN. El instituto de ciencia de partículas más importante del mundo… Tal vez.
—Enrique, sumemos a una persona que no sea ni ingeniera ni física, que tenga un doctorado en filosofía, por ejemplo.
—Doctor, el directorio del CERN está pidiendo reducción de personal, no creo que nos aprueben sumar gente.
—Bien, no sumemos; reemplacemos. Fíjese Enrique a quién podemos reemplazar. —Elevando la voz, apenas encima de lo normal, cosa que hace seguido el doctor Chandra y cuando lo hace el acento indio aparece con más fuerza.
“¿Tengo que ser yo quien señale a una persona para despedir? Paso horas sin ver la luz del sol analizando datos. Si hay que recalibrar el instrumento ¿quién puede ser? Enrique, por supuesto, mientras el resto se toma unas vacaciones sin bajar a esta cueva, total se encarga Enrique”
Enrique meneó la cabeza y suspiró, sintiendo el peso de los cien metros de tierra sobre sí. Su vida se reducía a eso: calibrar el detector ATLAS, procesar gigabytes de datos y lidiar con el ego del Dr. Chandra.
Tamborileando con sus dedos sobre el escritorio, como hace casi todo el tiempo, tomó un lápiz de entre todos los que tiene desparramados en su acotado lugar de trabajo y comenzó a dibujar.
Para cualquiera que lo mire, es un caos, no tiene un orden, ni siquiera una orientación.
Pequeños dibujos contiguos, con gran detalle, pero con una noción de orden que sólo tiene sentido para él.
Enrique Mussard vive en Ginebra, en la superficie. Fue un becario estudiante de física de partículas que al finalizar su doctorado se ganó un puesto fijo, en la que tal vez sea la mayor organización científica del mundo y ciertamente de Europa.
La música fue desde su infancia el refugio. No creció en las mejores condiciones económicas, pero su padre, un músico aficionado, se encargó de que tuviera a mano algunos instrumentos y la música aparecía en cada reunión familiar.
No había posibilidad de enviarlo a estudiar guitarra, que lo apasionaba, pero un don natural hacía que en pocos minutos, un instrumento en sus manos sonara como una extensión de sí.
Destacado por su rendimiento de excelencia en sus estudios básicos, le fue otorgada una beca para estudiar en Université de Genève* y no la desaprovechó. La física de partículas le permitía saciar su permanente curiosidad.
Su tesis doctoral sobre gravedad cuántica le ayudó a ganar el puesto y la anomalía que detectó, en el instrumento en el cual trabaja junto al doctor Rajesh Chandra, se convirtió en la mayor promesa para descubrir nueva física.
El Dr. Chandra trabaja en el CERN después de haber pasado 20 años como profesor en el Indian Institute of Technology Bombay y está seguro de que este descubrimiento lo acercará al Nobel, pero para eso deben diseñar un experimento que les permita observar con más detalle esa esquiva anomalía en las mediciones que vienen observando y que no cuadra con las predicciones del Modelo Estándar.
—Estamos con el Dr. Rajesh Chandra, director del grupo ATLAS y el Dr Enrique Mussard para que nos cuenten algo sobre una inquietante anomalía encontrada en un experimento, ¿Quién nos puede contar? —dijo el periodista acercando su grabador entre ambos doctores.
—Sería justo que lo cuente el Dr Mussard que fue quien lo detectó.
—Lo escuchamos entonces, doctor Mussard.
—Gracias Dr. —Dijo Enrique acomodándose los lentes— En concreto, detectamos variaciones en la trayectoria de las partículas, atribuibles a una anomalía gravitacional, imposible de explicar con el Modelo Estándar.
—Perdón ¿Por qué es importante eso? Cuéntenos en qué consiste el experimento, por favor, para que podamos entender todos.
—Nuestro trabajo se trata de hacer chocar dos protones a casi la velocidad de la luz y ver lo que sucede.
Es una colisión de muy alta energía y se descomponen esos protones en muchas partículas que salen despedidas desde el punto de impacto. Lo que notamos es que las mediciones carecían de sentido, salían mal, pero muy mal. Como si ATLAS estuviera fuera de lugar, girado, cosa que es imposible.
—¿Y cómo se ven esos resultados?
—En pantallas. —dijo Enrique señalando los monitores que hay a su alrededor—. Imagine que sacaran una foto de un choque. En nuestro experimento tenemos varias cámaras en distintos ángulos mirando al mismo lugar. Ese día, apareció esa anomalía y en todas las cámaras el mismo resultado.
El periodista elevaba las cejas, miraba las caras de los físicos y no podía ocultar su perplejidad—¿Cómo lo interpretaron ustedes?
—Como un error del sistema. —dijo Enrique elevando las manos y los hombros—. No era posible que todos los instrumentos hubiesen medido que el instrumento estaba girado o que la fuerza de gravedad apuntara en otro sentido.
—Dr. Chandra ¿Cómo tomó usted como director esta anomalía? —preguntó el periodista, girando hacia el director.
—Un par de días después, porque ellos intentaron encontrar explicaciones en el instrumental, recalibraron, revisaron los resultados cientos de veces hasta que se les ocurrió hacer una simulación que permitiera dar una respuesta.
Como para hacer la simulación en la supercomputadora hay que pedir turno y eso lo debe autorizar el director, me vinieron a contar.
Estaba seguro que tenía que haber un error en el experimento y diseñamos una simulación más grande utilizando no solo los resultados de Atlas, que es nuestro instrumento, sino también, de otros del complejo que estuvieran activos en ese momento.
—¿Y qué mostró la simulación?
—Que no era un error. La gravedad cambió por siete milisegundos. —Dijo Enrique, aunque el periodista lo miraba al director.
—¿Y eso es posible?
—No. —Respondió Enrique.
—¿Entonces?
El Dr. Rajesh Chandra se inclinó hacia atrás en su silla cruzando las piernas, se llevó la mano derecha a su larga barba, hizo un silencio como buscando las palabras y habló con la vista en un punto entre los monitores y el techo.
—En la época de Newton hubieran dicho que es imposible que la gravedad doblara la luz y eso pasaba, solo que no tenían cómo medirlo y Einstein propuso una nueva teoría en donde eso puede pasar y lo vemos a diario.
En nuestro ámbito, algo imposible es una buena noticia, eso quiere decir que hay que modificar las reglas de la física para que eso se pueda describir. Estamos ante nueva física.
—¿No puede haber otra explicación? Recuerdo que llamaron la partícula de Dios, cuando LHC permitió descubrir el bosón de Higgs.
¿No podría ser que Dios nos esté tocando?
—¿Alguien puede responder eso? Como científico sólo buscamos una teoría en donde eso que detectamos tenga sentido y en eso estamos trabajando.
Hay varias teorías que proponen que existen más dimensiones que la nuestra y tal vez esto nos esté dando una prueba en ese sentido.
—Pero también abre otra puerta. ¿Cuando hacemos estos experimentos de alta energía, no estaremos mandando mensajes a ese otro universo? —indagó el periodista sin saber a quién apuntar su grabador— Esa perturbación que detectan ¿tiene un origen? ¿Apunta a algún lado?
—Respondiendo a la primera pregunta, creo que el doctor Mussard estará de acuerdo conmigo, es muy temprano para decir algo así.
Respondiendo a la segunda, en la simulación una causa que podría generar esa anomalía es que una fuerza que nos atraviesa desde otra dimensión, aparece durante unos milisegundos y desaparece.
Esa misma noche un titular en un portal de noticias decía:
“Científicos detectan una presencia inexplicable.”
—¿Por qué tanta gente? Nunca tardé tanto en llegar al edificio.
—No vió las noticias parece, doctor Chandra.
—No, no había visto nada, pero no creo que sea por la nota que dimos ayer.
—Si, en parte. Como suele suceder, llevaron las cosas para el lado más sensacionalista.
Se hace viral un video de una persona contando que hay pruebas de que alguien nos estaba tocando. Algún ser celestial.
—¡Qué mundo, Enrique!
Esa tarde, al salir, Enrique debió ser escoltado para sortear la multitud de personas que se concentraron en las inmediaciones del CERN esperando ser testigos de primera mano de la aparición de su mesías.
Templos, iglesias, mezquitas y oratorios de todo el mundo colapsaron de fieles convencidos de la manifestación de su dios y ningún intento de comunicación científica fue capaz de desalentar esa idea.
Las personas comenzaron a dejar de asistir a sus trabajos y obligaciones considerando cualquier orden cívico como irrelevante.
El día que comenzaron a manifestarse esos destellos inexplicables, nos abocamos a conjeturar, reaparecieron las ideas de *Braneworld y de universos dentro del nuestro de 5 dimensiones.
¿Se trata de una brana? Un espacio de solo 3 dimensiones espaciales y una temporal o será que somos nosotros los que estamos asomándonos a uno de seis?
Si la hipótesis de universos dentro del nuestro es correcta, podríamos intentar atravesarlo con una fuerza perpendicular. No podrían saber de dónde viene pero la notarían.
Al hacerlo notamos que los destellos aumentaron y eso nos confirmó que había algo ahí.
Inmediatamente se me ocurrió intentar comunicarnos variando esa fuerza.
Lo hice.
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—Enrique, mire esto. —Dijo el doctor Chandra acercándole una hoja impresa—.
—¿Y qué es esto doctor?
—Grafiqué las anomalías, en lugar de tratar de medir la intensidad, la orientación y la polaridad, solo en función del tiempo.
—Esto no es aleatorio. —respondió Enrique siguiendo con la vista la línea de puntos en el papel—.
—Está claro que esto no viene de un suceso astronómico, no es estocástico. Se están comunicando… ¿Pero…desde dónde?
—Dónde no es la pregunta adecuada. Teorizamos que podrían existir dimensiones menores a las nuestras, ¿pero si somos nosotros los que estamos dentro de un universo con una dimensión más?
—Las matemáticas no lo prohíben. Habría que pensar cómo responder.
—Enrique, tenemos una máquina que nos permite realizar una colisión de altísima energía en un espacio puntual. Yo creo que eso desencadenó las anomalías.
—¿Usted cree doctor que deberíamos usar las colisiones para mandar un mensaje?
—No se me ocurre otra forma, pensemos cómo modular las colisiones y esperemos una respuesta.
Enrique fue hasta su escritorio, tomó una hoja de papel y la puso sobre la mesa del doctor Chandra.
Colocó su índice sobre un gráfico en particular, uno de las decenas de dibujos y miró fijo al doctor.
—Yo creo, doctor, que no podemos dar por sentado que entiendan ningún código, ni binario, ni matemático, pero… ¿si lo modulamos con una melodía?
Nunca hubo tanto silencio dentro del LHC. Silencio humano. Se oyeron más que nunca los rugidos de los equipos del acelerador. Todo el equipo de Atlas con la vista clavada en los monitores. Todos los integrantes de las demás comisiones, inundando los espacios alrededor y pegados a los cristales de las oficinas de Atlas.
Una simple partitura de colisiones subatómicas se desencadenó cuando Enrique presionó una tecla en su control.
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—¿Qué es esto?
¿Sabrán de mí?
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Chandra no apartó la vista de la pantalla.
—Enrique… —susurró Chandra, intentando sobrellevar el nudo en su garganta—.
Saben de nosotros.
Notas:
*LHC, Large Hadron Collider, Gran Colisionador de Hadrones.
*CERN es la sigla histórica de: Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire. En español se traduce como: Consejo Europeo para la Investigación Nuclear.
*Bosón de Higgs. Es la última partícula elemental descubierta que estaba predicha por el Modelo Estándar y es la que proporciona masa a las demás partículas.
*Braneworld: es una teoría que propone la existencia de otras dimensiones, enrolladas sobre sí mismas, llamadas branas dentro de otra dimensión mayor con una dimensión más y que la gravedad puede pasar de una dimensión a otra, algo que permitiría explicar que sea más débil que otras fuerzas.
*Université de Genève (Universidad de Ginebra, en suizo-francés) es una de las instituciones académicas más prestigiosas e importantes de Suiza y de toda Europa.

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