Años
Ayer llovía, pero mucho.
Y estaba aburrido, pero muchísimo.
Charlando con el amigo Golf Papa Tango, le consulto, si le paso un puñado de textos que tengo de un viejo blog, me ayudaría a revisarlos y ver si eso podría conformar un libro.
Por supuesto me dijo que si, que se los compartiera y me ayudaba a todo lo necesario.
Eso me obligó a entrar a este viejo blog y seleccionar los que eran cuentos, relatos y anécdotas que valieran la pena, lo cual hice y se los fui pasando.
Cada texto que le pasaba me decía que era muy bueno! Así con signo de exclamación y todo.
Casi caigo en la tentación de agrandarme un poco, pero le volví a recordar a este amigo conversador, que me molesta muchísimo que me halaguen y que chorree condescendencia pero se le olvida.
En fin, pidiéndole que fuese objetivo, me ayudó a corregir errores y me dijo que podría sugerirme mejoras , para ganar ritmo y algunas otras de esas cosas literarias de forma que me son esquivas.
Y pasó lo siguiente. A cada sugerencia que me hacía yo le decía que no, que me gustaba más mi versión y así todo el tiempo.
Eso me dejó pensando, que sentirse cómodo con alguien, a veces no tiene que ver con el tema del que uno habla, sino de las formas.
Porque de lo que más habla uno con la gente, es del clima, ya que de política y religión me recomiendan no hacerlo. No es fácil encontrar conversaciones casuales que ahonden en la levedad del ser o las dificultades de unificación entre la relatividad y la cuántica.
Como tengo que atender clientes en un comercio, un día de verano me aburriré escuchando esto:
-Buenas tardes, ¡que calor!
-Si, está terrible.
Eso treinta veces seguidas. Insoportable, me suicidaría en cámara si yo fuese un entrevistador de fama mundial en TV.
En cambio, muy de vez en cuando, entra alguien diciendo:
-Se me pegaban las ojotas en el asfalto.
-¿Vió?Ahí en el cantero tenia unos gladiolos al sol y ahora que veo no están más, se fueron a la sombra debajo de la acacia.
-Si, recién vi a un perro que cruzaba la calle corriendo, como para tocar la calle lo menos posible y después se paró en un charco y salió vaporcito.
-Es todo culpa del calentamiento global.
-Y el gobierno no hace nada.
Son las formas. Tomarse la vida en serio, es muy aburrido.
Pero lo que quería contar, no es la anécdota de que quisiera rescatar esos escritos, sino que mientras revisaba, no pude evitar leer los comentarios. Y eso, era lo mejor del blog.
Se nota ese esfuerzo por ser original en cada respuesta, esa felicidad en cápsulas que daba cada comentario.
Y aparecieron amigos que uno visitaba y ellos pasaban de vez en cuando.
¿Por qué dejamos de hacer eso?
Uno tenía su vida y esa otra, donde uno era, tal vez lo que hubiese querido ser o lo que hubiese podido con otras decisiones u oportunidades.
En fin, el tiempo pasa… dijo la Negra Sosa.
El aburrimiento es el padre ausente de los actos heroicos; aparece de vez en cuando pero cuando lo hace, deja huella. A veces se junta a charlar con la necesidad y ahi es donde se gestan las mejores gestas; gestos de ironía aparte, pedirle que sea objetivo a un programa que tiene la adulación como parte de su adn, es como pedirle peras al olmo. Que? no puedo usar esa expresión? Ah, que tiene derechos de autor, ok. Entonces digamos que hacemos la contraria y ponemos un stand para hablar de política y religión exclusivamente solo para darnos cuenta de que todos opinamos igual.
ResponderEliminarEste comentario no está redactado por ninguna inteligencia, artificial, natural, humanoide ni animal; no es siquiera un comentario sino una expresión desesperada de evitar que el tiempo pase, se ralentice y si fuera posible se detenga en algún punto entre agarrar su cintura y el cigarrillo posterior.
salut!
Pero que alegría saber que existe alguien más ahí, en ese rincón con polvo de la red.
ResponderEliminarAhora no se si creerle que es usted. Vió que la IA hace cosas casi tan horribles como los humanos.
En fin, como con el tiempo todo vuelve, habrá que seguir alimentando con leña esto y ver si agarra.
Le mando un gran saludo desde muy lejos.