lunes, 28 de septiembre de 2009

Ya pasó la fiesta


Tengo que decir que ya pasó todo y para que vean que hubo fiesta les muestro esta.
Esta foto digo, ¿qué pensaban?
Yo soy el de, como no podía ser de otra manera, cara de feliz cumpleaños y remera gris.
Y que me disculpen todos los que no salieron en la foto, pero en todas estaba yo con un vaso en la mano o con cara de haberlos vaciado todos.
Me regalaron dos relojes muy buenos, uno lo tengo puesto, un pantalón muy bueno, que lo tengo puesto, perfume que tengo puesto, medias y calzoncillos que... Que están guardados claro. Una camisa, que aún no estrené, una lapicera que tiene linterna, puntero láser, luz ultravioleta para detectar billetes falsos y creo que también escribe.
También un pantalón de vestir, una especie de herramienta múltiple muy interesante y unas pantuflas, que aunque no lo crean son las primeras que tengo.
Perfumes, plantas para mi acuario y muchas otras cosas.
Pero lo importante es que vino mi hermano con mi cuñada y mis dos sobrinos desde 600Km y algunos amigos que a pesar de la lluvia y el frío llegaron.
Pero la fiesta no era mía sino de esta beba con un vestido que era color blanco al comenzar la fiesta y a la altura de soplar la velita estaba veteado de naranja y otros colores.
Se le ocurrió cumplir años un día antes que yo, así que no volveré a cumplir años, ahora cumple ella.

Desde las 16 comenzaron a llegar chiquillos que a las 16:30 ya me tenían cansado con gritos y batallas campales que se armaron gracias a la idea de mi mujer de regalarles globos con forma de garrote.
Al pasar la tarde los amigos comenzaron a caer y estaba la duda de cuánta carne poner porque el día estaba de lo peor y la verdad, si no era mío el cumpleaños no iba.
Aunque me tocó hacer el asado y en la parrilla llovía como afuera, salió todo bien.
Muchas gracias a todos los bloggeros que me saludaron y si quieren pueden pasar porque sobraron tortas, tartas, alfajorcitos y montones de cosas ricas.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Se acerca



Me quedan pocas horas.

martes, 8 de septiembre de 2009

Respuestas- Capítulo 4

El comienzo del cuento aquí



-Cuando recién lo conocí -dijo su madrina mientras se miraba las manos-parecía saber todo, era muy seguro, un ganador.
-¿Dónde lo conociste?-inquirió Karina cada vez más intrigada.
-Cerca de tu casa, caminando por la playa.
-¿Vivía cerca de mi casa entonces?-preguntó Karina asombrada antes de
terminar de tragar.
-Cerca no. Vivía en tu casa. Esa casa la hizo él pero la vendió enseguida.
-¿Qué?-del asombro casi se atraganta-¿Mamá sabe?
-No sé, no creo, porque él la vendió a una inmobiliaria, que a su vez
la vendió a una pareja muy mayor y ellos les vendieron la casa a
ustedes. Es simple casualidad- dijo su madrina sin entender el asombro
de su ahijada.-Esa fue una de sus rarezas, un día se levantó y dijo
que esa no era la casa para terminar sus días y la quiso vender.
-Todo un personaje.¿Pasaba algo con él?-se animó a preguntarle Karina.
-Si, claro, mucho más que algo, pero...
A punto de quebrarse, la mujer tomó aire para poder seguir.
-Yo no era lo suficientemente abierta para seguirlo.
-Pero si te ayudó a pintar mi habitación, siguieron en contacto.
-Si. Nos convertimos en amigos, muy buenos amigos. Él era muy generoso, totalmente desprendido.
-Una vez estuvo a punto de darme algo, no se qué era pero según él, era algo muy valioso que había encontrado en su país.
-Ah¿no es de acá?
-No, era argentino.
-¿Y que hacía acá?
-Él decía que quería terminar sus días acá y que estaba seguro que acá estaba la mujer de su vida.
-¿A qué se dedicaba?
-La verdad es que a nada fijo, como te dije era un bohemio y vivía cambiando de planes, era muy emprendedor y todo le salía bien, pero se aburría muy pronto-decía la elegante mujer mientras servía jugo en un vaso de cristal
-Además sacó la lotería varias veces, tenía una suerte de no creer.
-¿Y que era lo que quería darte?
-No sé, cuando decidió vender la casa cambió mucho y al poco tiempo desapareció una temporada.
-¡La hora!-dijo La joven mientras se levantaba- la verdad es que quiero seguir charlando pero...
-No te preocupes, seguimos otro día -le dijo la mujer mientras se levantaba y la besaba sosteniendo su rostro con las dos manos
-Andá, no vaya a ser que tengas problemas.
Karina salió presurosa de la casa de su madrina y volvió a su trabajo con más preguntas en su mente que antes.
Pasó el día, pasó el viaje de regreso a casa y sólo entrar se echó en la cama mirando el techo.
No podía dejar de pensar en ese hombre y en su madrina, que hablaba de él sin poder disimular que la afectaba mucho.
Nuevamente su mano debajo de la cama sacaba la caja del misterio. Sacó el pergamino y para confirmar sus suposiciones, lo abrió y pudo ver que estaba en blanco. Ella pensaba que podría responder a sus pensamientos cuando volviera a abrirlo y luego de cerrarlo, lo volvió a abrir.
Seguía en blanco, por lo tanto, así no funcionaba.
-¡Cómo es que funcionas! -dijo con los dientes apretados por los nervios y soltándolo sobre la cama.
Lo volvió a tomar y el escalofrío la hizo acurrucarse al ver que para su asombro, había una escritura manuscrita.
"Podrás ver una porción del destino escrito pero solo de tu vida"
Quedó helada, dura, sin saber como reaccionar mientras su cabeza estaba por explotar buscando la lógica de esa situación onírica.
-Pero entonces, lo que haga, lo que decida ya está escrito? - preguntó perdiendo la voz.
Cerró el pergamino que mantenía abierto entre sus manos, lo volvió a
abrir y vio que decía:
"Todo está escrito"
Intentó contenerse, pero no pudo. Una angustia interna brotaba mojando sus mejillas como hacía mucho tiempo no le sucedía.
-O sea, que haga lo que haga, decida lo que decida, ¿no podré cambiar nada? Eso es horrible.-Pensaba angustiada, ella que no concebía ningún misticismo y tenía la convicción de ser dueña de su futuro.
En ese momento se escuchó la puerta indicando que su madre llegaba a la casa y guardó todo, se limpió la cara y entró al baño a darse una ducha.
No se resignaba a creerlo, algo debería estar mal. Llegó a pensar que estaba soñando y verdaderamente el ambiente de vapor dentro del baño y su mente shokeada propiciaban esa idea.
-¿Estás bien?-preguntó su madre al verla salir del baño
-Si, cansada nomás.
-Tenés una cara terrible. Acostate mejor, yo te llevo la comida.
Entró a su habitación y veía la sombra debajo de la cama de esa caja.
Mientras se vestía, su cabeza era escenario de una discusión. De un lado pensaba que podría saber el resultado de un sorteo, si encontraría al hombre de su vida y dónde, pero por el otro, que no sería libre nunca más, que podría saber hasta el día de su muerte.
Ella no sería capaz de vivir sabiendo que puede hacerle trampa a la vida. Y no sería vivir.
Segura de su decisión, tomó la caja, sacó el pergamino y antes de abrirlo dijo.
-¿Dónde te voy a dejar?
Sin esperar ni un segundo abrió el pergamino para leer:
"el río es un buen lugar"
Esa noche durmió tranquila y no necesitó sonar el despertador, porque estaba ya despierta, envolviendo todo con los envoltorios originales y antes de meterlo en la caja, arrancó una hoja al azar de una revista y la colocó como última capa. Puso el paquete en la caja y metió la caja en una bolsa plástica
Salió de su casa como todos los días, con su mochila celeste, pero esta vez con rumbo al muelle.
La bolsa debió ser muy hermética porque no se hundió de inmediato, sino que flotó dejándose llevar por la corriente.
Ella se dio vuelta, respiró hondo el aire puro de la mañana y mirando al cielo lo vio más brillante que los últimos días.
-Bien, veamos que tiene este día para mí.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Respuestas- Capítulo 3


Leer antes Capítulo 1, Capítulo 2




Volvió a guardar todo debajo de la cama y trató de dormir.
El despertador con su desagradable sonido logró despertarla y aunque
el sol no asomaba aún, la claridad filtrándose por la ventana era
señal de poco tiempo para salir.
Otra vez a la rutina del trabajo, y peor que el trabajo es el viaje
hasta la oficina.
Aunque pesado y monótono, ese viaje le permite pensar y esa mañana
todo pensamiento rondaba en torno al hallazgo.
En la oficina suele ser la primera en llegar y sin duda la más
responsable pero eso no implica tener el mejor puesto. Teniendo como
jefes a unos babosos, las secretarias más tontas y serviciales son las
que menos trabajan y mejor lo pasan, cosa que aunque pasaron muchos
años en esa empresa, sigue siendo algo que no puede digerir.
En un momento a mitad de mañana ella era la única persona en la
oficina y decidió hacer una llamada.
-Hola- se oyó decir del otro lado del teléfono.
-Hola Susy. ¿Cómo estás? -dijo Karina con una sonrisa enorme que le
inspiraba su madrina.
-¡Que alegría querida! Tanto tiempo ...¿Cómo estás?
-Bien, muy bien y tenés razón, hace mucho que no hablamos. ¿Estás
ocupada al mediodía?
-No, ya sabés que yo siempre estoy lista y feliz de recibirte. - dijo
su madrina que hace algunos años solía almorzar con ella en su casa
cercana a la oficina.
-Si no te molesta entonces, voy a almorzar y charlamos. Llevo unas
milanesas que traje.
-Por favor, ahora mismo me pongo a preparar algo. ¿Cómo anda mamá?
-Bien, muy bien, gracias, pero te dejo que estoy sola pero en
cualquier momento cae alguien, después conversamos.
-Si mi amor, hasta luego.
Después de cortar, la sonrisa que iluminaba su cara le duró varios
minutos. Ella quería mucho a su madrina pero la rutina hizo que no se
vieran todo lo que quisieran.
Entre una cosa y otra la mañana se pasó y llegó la hora del almuerzo.
-Comemos acá o vamos a la plaza?- le preguntó Marian, su única amiga
en el trabajo.
-Ay, disculpame, pero arreglé ir a lo de mi madrina a comer.
-Ah, qué bien. Andá tranquila, no hay problema. Antes ibas más seguido.
-Si, pero ella, pobre, no está para andar atendiéndome a mí, por eso no
quise ir a molestar más.- dijo Karina.
-Yo no creo que sea molestia, ella vive sola y te quiere.
-Si, ya sé y se alegró mucho cuando le dije que iba. Pero sabés que a
mí no me gusta molestar.
-Vos siempre con esa manía- dijo Marian tocándole la cabeza- . Andá que
se te pasa la hora.
Y Karina salió de la oficina apurada cruzando la plaza frente al
Palacio Salvo mientras las palomas se espantaban a su paso acelerado.
No necesitó tocar el timbre porque esa elegante mujer la esperaba en la puerta.
Se abrazaron y después de que su madrina la llenara de besos entraron
a la casa antigua, de altos techos, con un jardín de invierno en el
centro que Karina podía pasar horas observando.
- ¡Qué lindas tenés las plantas!.
-Más o menos, en esta época cuesta un poco, pero como no hizo mucho
frío se mantienen. Pasá, que la hora se pasa volando y quiero charlar
que estamos atrasadas de chismes.
Entraron a la cocina perfumada con un estofado de los que adoraba su
ahijada, preparado con las hierbas aromáticas de su propio jardín.
-Ay Susy, qué rico, ese olorcito es inconfundible-dijo Karina que no
podía ocultar su felicidad cargada de recuerdos.
Así se sentaron a almorzar y charlaron animadamente hasta que encontró
el lugar para colocar la pregunta que tenía preparada en su cabeza.
-¿Te acordás la "K" que me pintaste en la habitación?
- Sí, por supuesto.- dijo extrañada su madrina.-¿Por?
- El otro día hablábamos con mamá y le preguntaba quién la había pintado.
- Osvaldo, un amigo de esa época- contestó algo incómoda.
-¿A quién se le ocurrió?
- Mirá, Osvaldo era un tipo muy extraño, la mitad de las cosas que me
contaba no las entendía o no sabía si creerle, pero era divertido y
muy ocurrente. Era un artista, un bohemio. Y cuando le dije que quería
ir a preparar tu habitación se le iluminó la cara y comenzó a hablar de ideas y lo que quería hacer.
-Se le ocurrió a él entonces- Preguntó intrigada Karina.
-Si, y yo casi me muero. Pintó una letra en rosa cuando no estábamos seguros si eras nena o varón.
-Parece que él si sabía.

Continuará

La imagen es una pintura de Xul Solar

martes, 1 de septiembre de 2009

Respuestas-Capítulo 2



Leer antes El capítulo 1





Apoyada en el respaldo de la silla, el mate en la mano, el pergamino sobre la mesa se llevaba toda su atención. Parecía dormida y ni siquiera escuchó la puerta y a su madre que la saludaba.
-Hey ¿qué te pasa?
- Nada mamá, estaba pensando.
-¿Qué es eso?
-Es... Es una reliquia, Me la regaló Eliane que sabe que me gustan las antigüedades.
La tomó antes que su madre pudiera tocarla y se levantó llevándoselo a su habitación.
Ni siquiera ella sabía que era eso. ¿Cómo podría explicarle a otro?
Con cuidado recogió del jardín la caja y todos los envoltorios para llevarlos a su habitación con la doble intención, de evitar preguntas y examinarlo todo con cuidado.
Dejó todo bajo la cama y salió al jardín a terminar de plantar ese cerezo que no tenía nada que ver y merecía de una vez encontrar su lugar en la tierra.
Cortó el envoltorio del pan, colocó el árbol en el pozo y con paciencia cubrió con tierra y los panes de césped de tal forma que parecía haber estado desde siempre plantado en ese lugar.
Entró en la casa con intención de bañarse, pero vio a su madre en el living y se detuvo.
-¿Vas a cocinar vos? -Preguntó a su madre que miraba televisión.
-Si no queda más remedio-Le contestó sin sacar la vista del televisor.
-Si me ayudás pelando las papas hago una tortilla.-Su madre giró la cabeza extrañada y esbozó una sonrisa.
-Está bien, termina la película y la hacemos.
Al rato estaban las dos en la cocina, una pelaba papas y la otra batía huevos. Lo normal era que una cocinaba y la otra lavaba, pero compartir era algo que en los últimos tiempos no sucedía, pero no porque no se llevaran bien.
El aroma a cebolla frita daba un matiz especial a la charla, mientras de fondo crujía el aceite caliente y Karina pregunta.
-¿Te acordás la "K" que tenía dibujada en mi habitación?
-Si, claro, como no me voy a acordar.-Dijo su madre sonriendo.
-Estaba ahí desde que yo recuerdo ¿quién la pintó?
-Tu madrina. En realidad, ella se encargó de decorar todo el cuarto antes de que nacieras. Trajo un viejo que creo que era pintor o algo así y él hizo la "K" y los filetes de la cuna.-Dijo la madre sin poder ocultar la felicidad que le traía ese recuerdo.
¿A qué viene la pregunta?
-Por nada. Me acordé de eso y quería saber. Seguramente si levantamos las maderas debe estar debajo.
-Si, seguramente. ¿Querés remodelar la habitación?-Preguntó la madre intrigada.
-No. Para nada, ya no estoy para dibujitos color rosa.-Y soltó una carcajada algo forzada.
Después de una cena muy animada en la que no pararon de hablar, Karina se fue a su habitación y se metió en la cama Pero luego de un rato de no poder conciliar el sueño, metió su mano debajo de la cama y sacó la caja. Encendió la luz y comenzó a mirar los papeles que cubrían el pergamino buscando alguna fecha.
Varias notas de política y una en particular que, en forma de efemérides, conmemoraba el vigésimo aniversario del primer campeonato mundial de fútbol ganado por su país.
Si el mundial fue en 1930 este diario debería ser del 1950, más de veinte años antes que naciera ella.
Y los papeles que estaban debajo de éstos parecían ser mucho más antiguos y escritos en latín.

Continuará
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