sábado, 20 de diciembre de 2008

El raro del Barrio-Capítulo 1

Iluistraciones por Maricarmen http://maricarmensendon.blogspot.com/

Luciano no puede con su hiperactividad, todo el tiempo tiene que estar haciendo algo o planificando. Pero no siempre es físico el exceso de actividad, puede estar sentado por horas leyendo o dibujando sin dejar que nadie lo interrumpa.
Suena el timbre, se asoma por la ventana de su cuarto y debajo un grupo de amigos le grita.
- ¿Salís a jugar?
- No ahora no, después.
- Pero Mariano trajo un Carting que está re bueno, vamos a hacer una carrera
- Después salgo, ahora no
- Bueno, vamos a estar acá a la vuelta en la bajadita.
- Esta bien, despues voy.
Estaba con un libro de electrónica mirando circuitos para armar una radio.
Es un chico raro. Para algunos muy raro.
Están los que dicen:
- Va a ser un ingeniero.
Y están los que lo dicen, aunque en realidad piensan que es un loquito.
Todos los amigos se la pasan en la calle jugando a las bolitas, al fútbol o solo andando en bici.
A él le gusta salir a jugar pero a veces prefiere quedarse en casa haciendo algún experimento, armando alguna máquina de diseño propio o leyendo alguna enciclopedia o revista científica.
En los años 70 no es muy común encontrar revistas científicas, el conocimiento popular de las ciencias es muy limitado. Pero por suerte, o tal ves por causalidad, en su casa había una enciclopedia científica verde enorme que ya existía antes que él y que lo apasionaba. Ahí encontró artículos sobre Madame Curie, Newton, Galileo y decena de científicos que eran para él ídolos, similares a los que eran para sus amigos y compañeros de escuela los jugadores de fútbol o los actores de telenovelas para las amigas.
Él quiere ser eso, un científico, un inventor.
Con esos parámetros tan diferentes, cómo no iba a ser raro ese chico para los demás?
No es que fuese más inteligente que los otros, es mas, a veces actuaba de forma que no parecía muy inteligente. Tambien es cierto que hacia cosas que para el resto eran asombrosas.
La bicicleta de todos los chicos era un juguete, uno más. Algunas eran nuevas, muy brillantes, otras eran viejas y venían de herencia de hermanos o padres. Pero la de Luciano era un vehículo. Cuando a los chicos de barrio les interesaba lustrarla para que brillara más, o colocarle cintas de colores para adornarla, él se preocupaba en el rendimiento, en que la fricción entre sus partes móviles fuese suave, que tenga frenos eficientes y agregados útiles como luces de posición, faroles para iluminar el camino y generadores de electricidad para esos agregados.
No era raro encontrarlo con personas mucho mas grandes que él hablando de cosas que no parecían de chicos. Y se juntaba a veces con gente que no era bien vista en el barrio.
Su mejor amigo era más grande, solo poco mas de 5 años, pero a los 7 u 8 años 5 años es mucho.
Y no solo era más grande, era mucho más raro que él y eso era lo que lo atraía. Muchas veces se aburría con los chicos de su edad, en cambio con Javier nunca se podía estar aburrido.
Javier no tenia, hasta ese tiempo, más amigos que Luciano, era su mascota, era a veces su conejillo de indias pero lo quería como a un hermano y se encargaba de cuidarlo ante todo.
La pesca y la caza eran las actividades preferidas de Javier, tenia una fascinación por los pájaros y planeaba todo tipo de trampas para cazarlos y jaulas especiales para mantenerlos y transportarlos.
A Luciano, la verdad es que los pájaros no le importaban nada en absoluto, pero la actividad de hacer los aparatos, salir al campo a poner en practica las trampas y todo lo relacionado con esas aventuras le fascinaba.
Luciano era compasivo con los animales, Javier no. Su comportamiento era casi sanguinario con los pájaros que consideraba indeseables. Un jilguero en una trampa era un tesoro que había que cuidar que no sufriera el menor daño, un chingolito o un gorrión eran algo que lo ponía de muy mal humor y todo su odio recaía sobre el infortunado ave.
Extrañamente, estar con él no influía negativamente en Luciano. Jamas se volvió sanguinario con los animales por mas que pasaba horas con Javier.
Pero seguramente muchos otros aspectos lo habrán marcado.
Sus entornos eran el día y la noche. Venían de familias muy distintas, Luciano de una tradicional y muy unida, donde le daban todo lo que tenían a su alcance y lo trataban muy bien sin dejar de preocuparse nunca por su estudio y su educación en general.
En cambio, Javier tenia una madre muy autoritaria, una abuela que no hacia mas que gritarle y un padre tan ausente que casi no se lo conocía en el barrio.
En realidad el padre era quien mantenía la casa, trabajaba mucho en una papelera, pero al salir del trabajo pasaba sin falta por el boliche de copas, donde el vino terminaba con su responsabilidad de padre y esposo, al llegar a casa, las dos mujeres que lo esperaban terminaban de pisotear su orgullo.
Con ese entorno, Javier estaba mejor fuera de su casa.
En el barrio las vecinas no lo apreciaban mucho. Alguna porque su gato había sido alcanzado por alguno de los proyectiles de su hondera. Otra porque en alguno de los ensayos con explosivos la fisonomía de su jardín se vio alterada.
Luciano no lo eligió como amigo. En realidad, antes de nacer, el ya travieso Javier, con 5 años se acercaba al padre de Luciano mientras trabajaba haciendo su casa. Era un nene muy cara dura y vivía todo el día en la calle. Al padre de Luciano no le molestaba su presencia, es mas, le agradaba que ese nene travieso llegara a coversarle mientras trabajaba. Se agradaban mutuamente, Javier no tenia un padre que le prestara atención y el futuro padre de Luciano ensayaba ser padre.
Con las cosas así, nació Luciano siendo el hijo mayor del matrimonio pero con un hermano mayor en la casa.
Javier comía y dormía con su familia, pero el resto del día estaba en la casa de los Iribarren donde tenía herramientas a su disposición, gente que lo trataba casi como a un hijo y al pequeño Luciano que lo seguía a todos lados.
Al parecer se daba un tipo de simbiosis en la que todos salían ganando. Es como el pez payaso y la anémona, el pez espanta a los depredadores y la venenosa anémona mantiene alejados a los enemigos del pez.
La suerte quiso que el barrio donde nacieron fuese un lugar privilegiado. Alrededor de 10 chicos de su edad vivían en la misma cuadra y por lo tanto siempre había con quien jugar.
Existía un enorme parque en la esquina de esa cuadra que tenía casi de todo.
Había juegos de plaza, los cuales eran lo menos atractivo para ellos, tanto espacio como para armar 3 canchas de fútbol, una chiquita para cuando solo eran 2 o 3 por equipo, una más grande para armar partidos de hasta 8 por lado y la más grande, que por lo general ocupaban los más grandes del barrio o barrios cercanos.
Pero lo más importante del parque eran los enormes árboles, las lomas, las zanjas y hasta un túnel de desagüe en donde entraban casi parados.
Imaginen ese escenario para un grupo de chicos, era casi la isla de la fantasía.
Todas las familias del barrio eran trabajadoras y bastante tradicionales. Había policías, camioneros, plomeros, un sereno, un carnicero y algunos otros que salían a trabajar pero que no eran muy comunicativos y no se sabía mucho de su vida.
Pero la constante era que salían a trabajar los padres. Las madres eran de los chicos y si trabajaban lo hacían en su casa, cosiendo o planchando para afuera.
Así era el entorno de Luciano, todo eso era lo normal para un chico según su punto de vista.
El padre de Luciano no era tampoco muy normal, de algún lado salieron sus genes. Salía a trabajar como el resto de los padres del barrio, pero de vez en cuando a su casa llegaban amigos con unos bultos. No era gente como la del barrio, algunos tenían bigotes raros, anteojos o algo que los diferenciaba del resto de los mayores que Luciano conocía. Y más se diferenciaban cuando abrían esos bultos.
Salían de esas fundas instrumentos musicales que espantaban del comedor a Luciano, no es que la música no le gustara, todo lo contrario, pero al ser un chiquito curioso le gustaba estar en medio, pero no tanto participar y menos que nada que lo cargoseen y la gota que derramaba el vaso era… los cachetes.
¿Por qué todos los mayores sucumbían ante la tentación de apretar esos cachetes?
Nada le molestaba mas que eso, bueno, en realidad si, lo peor era que su abuela le limpiara esos cachetes con un pañuelo mojado en saliva y de esos brazos era imposible escapar. De su abuela hablaremos mas tarde.
Los amigos de su padre eran músicos también y se juntaban a tocar. La guitarra era el instrumento que siempre estaba en la casa y también había un bombo. Ese bombo fue el primer instrumento que Luciano tocó y aunque le aburría un poco el instrumento le permitía estar con los grandes.
En ninguna otra casa del barrio se hacia música. El padre de Luciano nadaba en arte, aunque nunca sacó rédito alguno de eso, mas que el propio placer de manejarlos.
Pero la música no era el único arte en el ambiente.
De vez en cuando la casa se llenaba de un olor particular. Los muebles de la sala se corrían un poco para hacer lugar a un caballete, una mesita y decenas de óleos que de a poco se subirían a los pinceles para pasar a formar paisajes sobre una tela que dejaba de ser blanca.
Si, los cuadros que adornaban las paredes eran auténticos Iribarren. Y no solo de esa casa, cuando salían de visita solía pasar que los anfitriones le dijeran a Luciano.
- Ese cuadro lo pintó tu papá.
Y el chico quedaba pensativo mirando el cuadro y tratando de recordar si lo había visto pintarlo. Seguramente algunos cuadros habrían nacido antes que él.
Mientras los padres de los amigos llegaban de trabajar y miraban televisión o salían a charlar a la vereda, el padre de Luciano hacia música en las noches de verano, pintaba en las tardes de invierno o hacia algo en su taller con las manos para lo que también era muy hábil.
Todas esas actividades llamaban la atención del chico y convertían en cosas comunes, actividades que para otros eran extraordinarias y hasta desconocidas.

3 comentarios:

  1. Agradeceré cualquier crítica por dura que sea y si comentan que vale la pena seguiré con el capítulo siguiente

    ResponderEliminar
  2. Bueno aquí estoy :)
    Me ha gustado el cuento, la idea, los personajes, hasta los cachetes de Luciano, pobrecito :), y lo cotidiano, un mundo cualquiera en el que cada uno de nosotros pudo haber vivido; como está enlazada la historia...
    Ahora voy a lo que puedes corregir (no soy ninguna lumbrera,pero cometo y cometí casi los mismos errores por el estrés al comienzo y aún a día de hoy sigo haciendolo, aunque menos). Te pierdes en preposicones, tales como el pero repetido; los músicos que ya se supone pero lo pones de manera que se repite sin necesidad; alguna palabra en la que están cambiadas de orden las letras, en fin, pequeños detalles que me parece son más por el nerviosismo que por otra cosa. Muy largo, intenta acortarlo para poder leerlo de un tirón, digo aquí en el blog, en vez de un capítulo, hubieran salido bien dos.

    Cuando se escribe una entrada nueva en el recuadro en el que se hace, arriba hay un logo que sirve para corregir las faltas o fallos en lo escrito, está a la dcha, el tercero creo recordar, comenzando por la dcha. Al terminar de hacer la correción se pulsa en unas letras que salen en verde, diciendo que la correción ha sido realizada y todo solucionado.
    No entiendo porque te salen esos símbolos antes de los dialogos, o a lo mejor sólo los veo yo, en ocasiones pasa con los servidores que tenemos, cosas de la informatica. A mi personalmente me interrumpen bastante la lectura.
    No sé quizá se me olvide algo ahora, pero sin mayor importancia. La historia me ha gustado y me gustaría poder seguir leyéndola, aunque la crueldad del Javier a mi no me hubiera hecho quedar impavida como a Luciano :) Me siento un poco identificada con los dos, ya te dije, rara yo también.
    Puedes buscar sinónimos para enriquecer el texto...
    No leas esto como una crítica, sino como un intento de que puedas ver que es cuestión de subsanar pequeños despistes, no más...

    Por mi parte te animo a seguir :)
    Un cordial saludo

    ResponderEliminar
  3. Muchas Gracias Haideé, en serio me alegro que alguien se animara a criticarlo en detalle como lo has hecho.
    Pondré manos a la obra con las sugerencias y en esta semana escribiré mas andanzas de estos críos, que se parecen a mi bastante, pero no digas nada.
    Lo de los signos no lo entiendo, yo solo veo el guión, pero intentare encontrar el problema.
    hasta luego

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...