domingo, 19 de abril de 2009

Silencio


¿Que es el silencio?
¿Puede ofender el silencio?
¿No es mejor un silencio a tiempo que una discusión o una mala interpretación?
El silencio es nada. Molestarse por nada no es muy sano.
¿Cómo puede ofender el silencio? Sólo uno de los dos géneros puede tomarse el trabajo de interpretar el silencio, sacar conclusiones y hasta hacer un análisis sintáctico del mismo. No voy a decir a que género me refiero, es el que sepa interpretar este silencio.
No soy literato, pero disfruto de la literatura de la misma manera que de las carreras de autos sin ser piloto. Lo poco que entiendo es a fuerza de ver, si, como en las carreras.
Creo que la literatura se distingue de otros ámbitos de escritura, como el periodístico, por ejemplo en que lo que se dice va más allá de lo que está escrito.
Un escrito técnico, que es mi especialidad, dice concretamente algo, sin lugar a interpretaciones.
Uno periodístico debe informar un hecho usando las palabras más claras.
Una obra literaria usa la metáfora, el doble sentido, la lectura entre líneas, lo que se conoce hoy como meta información. Hay mucho más en una obra literaria de lo que esta escrito. Puede decir mucho más no diciendo.
Hasta la selección de palabras deja ver información. Los grandes maestros encuentran la palabra más estéticamente adecuada dentro del conjunto de sinónimos y distinguen un texto haciéndolo inconfundible hasta sin leer la firma.
Pero como todos los extremos son malos, un texto que usa innecesarios rebusques idiomáticos, con el sólo fin de dejar ver la erudición del autor, pierde su esencia. La crema me gusta en las tortas, pero si la capa es de mas de dos centímetros me empalaga y la dejo.
Lo mismo me sucede con el romanticismo. Un texto que deja ver, sin decir es mucho más romántico que el explícito. Para poder decir "amor" hay que fundamentarlo antes y después para que no caiga cursi, si es que esa palabra existe.
Para qué decirlo si durante varios párrafos uno lo viene sintiendo.
Pero claro, puedo estar equivocado.

¿Saben a que viene esto que escribí?
Yo no, si saben me cuentan.

miércoles, 15 de abril de 2009

Me gusta leer

No digan nada, esto lo robé de acá



Gracias a Fauve, la petite sauvage, aunque no sabe nada que me lo llevé.

lunes, 6 de abril de 2009

Viajar en primera

Siempre quise viajar en primera y el fin de semana pasado me di el gusto.
Desgraciadamente el auto se rompió. No soportó el viaje. El mecánico dice que era una locura viajar en primera, que el motor necesita que se usen los otros cambios y un montón de cosas más, pero bue, un gusto es un gusto.
Yo pensaba ir a pescar solo para obtener un poco de necesaria paz pero algunos km antes de llegar fue que la máquina decidió dejarme en medio de la ruta. Estaba decidido a tomarlo como una aventura, así soy de positivo en la adversidad. En lugar de ir de pesca sería una travesía a dedo hasta mi casa en busca de ayuda.
Por suerte la lluvia no era demasiado fuerte y sólo me molestó caerme en los primeros dos charcos, después ya no, total ya estaba todo mojado. No era fácil guiarse para caminar al costado de la ruta sin nada de luz, porque como llovía, y cada vez más fuerte, no había estrellas ni luna la oscuridad era total.
Cada tanto pasaba algún auto y podía ver por donde estaba caminando, me acercaba a la orilla de la ruta para hacer señas y como siempre, lo único que obtenía era una enorme salpicadura y una ráfaga de aire helado que se sentía en casi todas las partes de mi cuerpo. Digo casi todas porque los pies ya no los sentía.
Pero hay buena gente en esta tierra y sin que hiciera señas, porque ya no tenia más esperanzas, un camión se detiene.
-Hey, flaco, te vas a morir de frío. ¿Que te pasó?
-Se me quedó el auto y voy a casa, mañana lo mandaré a buscar.
-Subí entonces, hasta la ruta 5 te puedo llevar.
-Bárbaro, me arrimás bastante, me harías un favor.
-Pero acá no hay lugar, si te animás tendrías que ir atrás en la caja, con los bichos.
-Si, no hay problema maestro, gracias.
Al fin parecía haber terminado mi suplicio de caminante nocturno. Mientras caminaba hacia la parte trasera del camión pensaba que bichos llevaría en un camión cerrado. Seguro no era ni vacas, ni cerdos, supuse que gallinas o algo de eso, pero como no se veía nada, abrí el portón, entré y golpeé el costado para que el chofer se de cuenta y arranque.
Se ve que esos golpes despertaron a los bichos y aunque no los vi, supuse que por las picaduras eran abejas lo que llevaban.
Pero siempre viendo lo positivo, pude darme cuenta que no era alérgico, de otra manera, con tantas picaduras estaría muerto.
Al rato siento que el camión se detiene y el portón se abre.
-Llegamos flaco, acá paramos nosotros porque tenemos que poner esas colmenas en estos campos de acá.
-Está bien maestro, acá ya estoy cerca, muchas gracias.
Bajé de un salto del camión y me dispuse a caminar los 5 km restantes hasta casa.
Seguramente al saltar del camión fue que me torcí el tobillo, pero es bastante tolerable. Lo que molesta bastante es esa picadura dentro de la oreja de una de las abejas, pero al ver ya las luces de mi pueblo el ánimo comenzó a subir, ya me imaginaba en mi casa calentito después de darme una ducha.
Maldigo al que dejó ese alambre de púas tirado, ya había dejado de caerme porque se veía algo con las luces a lo lejos pero al alambre no lo vi. Sucio ya estaba, pero al apoyar las manos en el pasto descubrí que estaba lleno de rosetas. Son esas semillas de hierba llenas de espinas y tan difíciles se sacar de la piel y la ropa.
Como no tenia reloj, en realidad tenía pero debo haberlo perdido en alguna de las caídas, no se cuánto tardé pero creo que en menos de una hora estaba entrando al pueblo y ya estaba amaneciendo.
Ver el amanecer es una alegría, aunque no tan alegre es que algunos conocidos te vean caminando por la calle totalmente mojado y embarrado como recién salido de un chiquero. Pero sin prestar demasiada atención a las cosas que algunos me gritaban y respondiendo con una sonrisa a las caras de asombro de los más sutiles, llegué a mi casa.
Por fin estaría en la comodidad del hogar y bajo el cuidado necesario.
-¿Que haces acá, no era que volvías a la noche? Preguntó mi mujer con una evidente alegría de verme contenida.
-Si, pero es que el auto...No terminé la frase que ella me interrumpió.
-Pero mirá el piso. Me estás embarrando todo, no te sientes, no toques nada, pareces un zaparrastroso. Me decía mientras me empujaba hacia afuera.
-Está bien, me saco la ropa en el patio. Dije mientras ella se metía en la casa. Tiene razón, ella se mata limpiando y yo vengo y le ensucio todo, pensé para mí. Así que me saqué toda la ropa y mientras entraba por la puerta de atrás, la que da al patio, siento la puerta del frente.
-Estoy acá. grité. porque seguramente mi mujer me había ido a buscar por la otra puerta y en ese momento siento un auto que arranca.
-¿Ese no es el auto de tito?. Ese ruido es inconfundible.
-¡No!, no se. dijo nerviosa mi mujer.
-Vos andá a bañarte así te sacás esa mugre de encima. Me dijo ella mientras me empujaba al baño.
-Está bien, ya me baño. Seguramente estaba preocupada por mi salud y quería que me diera un baño caliente para que no me vaya a enfermar.
-Es que es una casualidad increíble, porque yo lo necesito a Tito para que me vaya a buscar el auto.
- Vos bañate y acostate y dejá el auto.
-Tenes razón, el auto es lo de menos. Dije y me metí en la ducha.
Por suerte todo salió bien, estaba de nuevo en mi casa con la mujer que me adora, Tito me fue a buscar el auto y por alguna razón no quiso cobrarme nada, así que fue, es cierto algo accidentado, una salida diferente y me dí el gusto de viajar en primera.
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