sábado, 8 de enero de 2011

Viaje astral.

Leer la primera parte

El mismo profesor que nos veía el aura y que nos enseñó a concentrarnos para lograr efecto diarreico en un tercero, lograba un silencio pocas veces repetido en nuestro salón cuando nos relataba sus encuentros con espíritus molestos. No recuerdo bien pero era cuarto o quinto año de secundaria.
Según él, trabajaba haciendo limpieza de espíritus en casa encantadas y nos contaba anécdotas de sus encuentros, de sus luchas con los malos espíritus y como lograba convencerlos de que se fueran.
Esto desataba que algunos compañeros se animaran a contar situaciones paranormales suyas o relatadas en su entorno familiar. Para toda situación paranormal el tipo tenía una explicación.
-¿El juego de la copa es real?
- Nunca hagan eso- dijo muy serio y elevando algo la voz- eso no es un juego, es muy serio y pueden abrirle la puerta a un espíritu dañino con consecuencias serias.
Se hizo aún más silencio en el salón y nos relató algunas experiencias desagradables que incluían ese juego y la tabla wija, oija o como se escriba.
Recuerdo cuando nos contó de los viajes astrales. Yo nunca había escuchado de eso y me llamó mucho la atención.
Nos contaba que cualquier persona podía viajar a cualquier lugar que quisiera con solo concentrarse. Y a cualquier época también, incluyendo encuentros con personas muertas.
A esa edad, si me daban la posibilidad de viajar a cualquier lado y ver a cualquier persona, lo que menos se me ocurriría sería ir a ver a un muerto. Yo inmediatamente me imaginaba viajando a la habitación de alguna adolescente que revoloteaba mi cabeza en ese momento.
-¿Y podemos tocar las cosas?- Preguntó uno que intuyo tenía mis mismos planes.
-Físicamente no, porque el cuerpo de uno se queda donde está, lo que viaja es el alma, por así decirlo- contestó inmediatamente haciéndome perder las ganas de volar a la habitación de una chica, al menos en un 1%.
Nos describió la forma de lograrlo y hasta lo que sentiríamos al hacerlo.
-Cuando el alma comience a despegarse del cuerpo van a sentir frío por un momento y van a poder verse acostados en donde está su cuerpo físico. Una vez logrado el despegue piensan un lugar en donde estar o en una persona y van a aparecer inmediatamente frente a esa escena.
-¿Todos lo podemos hacer?
-Esto lo puede hacer cualquiera, pero necesitan saber concentrarse, estar en paz. Algunos lo van a lograr fácilmente y a otros le costará más.
-¿Es seguro hacerlo?
- Para personas sanas como ustedes, si. El cuerpo queda en una especie de coma, donde las funciones fisiológicas se suspenden al mínimo, pero sin peligro.
El alma nunca estará despegada totalmente. Hay un hilo que sale desde la nuca que los une a su cuerpo físico. Si su cuerpo los llama sentirán un tirón en la nuca, como si los tironearan de una soga y volverán inmediatamente a su cuerpo.
La mayoría no podíamos cerrar la boca del asombro.
-¿Y cómo tenemos que hacer?
-Tienen que estar bien descansados, en un lugar tranquilo, solos, recostados en algún lugar bien cómodo y relajarse. No tienen que pensar en ninguna otra cosa, sus mentes tienen que estar en blanco y concentrarse en la persona o el lugar donde quieren viajar.
Yo que era uno de los más incrédulos ya estaba pensando en el lugar donde poner en práctica el viaje astral.
Si éramos treinta compañeros, los treinta debemos haber hecho la prueba al llegar a casa.
Yo me acosté en el sofá del comedor de mi casa, a la hora de la siesta donde no volaba ni una mosca. Puse en práctica todos los ejercicios que nos dio para lograr relajación y concentración.
Cerré los ojos. Dejé mi mente en blanco. Intenté concentrarme en una sola cosa.
A las 6 de la tarde vino mi vieja a despertarme.
-¿Que hacés durmiendo acá, yo pensé que no estabas?- dijo mi mamá asombrada porque yo nunca dormía la siesta.
No hay caso, el poder mental no es lo mío, pero al otro día en la escuela, aunque la mayoría había obtenido los mismos resultados que yo, vi como un grupo rodeaba a alguien mientras contaba algo muy entusiasmado.
Resulta que Fabián había logrado hacer el viaje astral, o al menos eso nos contó.
Según él se encontró con su abuelo muerto hacía muchos años. Él estaba totalmente convencido, y la verdad es que lo contaba como si en realidad hubiese sucedido.
Desde ese día, una pizca de posibilidades le doy al tema espiritual, aunque no haya podido yo experimentarlo.
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