No, no es lo mismo.
Un día de otoño espectacular, con mucho sol, calor un poco exesivo para esta época pero al bajar el sol el aire fresco nos recuerda que el verano terminó. Y está ideal para escribir. Dan ganas de sentarse comodo en el jardín, con las últimas luces de un sol rojiso y apenas una briza. No hay mejor momento para sentarse a escribir, poca gente alrededor, ya no hay nada pendiente para acer y uno puede dejar volar la imaginasión a lugares insospechados sin un argumento prefijado. Los personajes crean su propia historia, me sorprende y me enticiasma ver donde me lleban. Soy el primer sorprendido con la trama y quiero ler más, descuvrir el final inzospechado pero no puedo segir, me distraen las faltas ortograficas al punto de aserme impocivle la consentrasión en el testo. Cepan dizculpar, pero correjir escritos de cekundaria me deja hasí.