viernes, 17 de septiembre de 2010

Pesadilla


Ya no quiero vivir en esta ciudad.
No quiero tardar una hora para llegar al trabajo y otra para volver, porque en lugar de trabajar ocho horas termino trabajando diez o más.
Porque dejo de ir al cine por no dejar el auto en lugares que me hacen estar intranquilo y no disfrutar del espectáculo. O por no tener que ir en los medios de transporte público con los chicos y temer por la inseguridad.
No quiero vivir entre rejas. No quiero aguantar a los vecinos de abajo, de arriba y los de los lados.
No quiero respirar aire lleno de humo.
Me deprime tomarme un día de esparcimiento en el delta y que para llegar o al volver me coma la tortura del embotellamiento permanente de la Gral. Paz.
Quiero poder trabajar de lo que quiero y disfruto y no de lo que puedo y sufro.
Deseo fervientemente despertar y darme cuenta que era una pesadilla y que en realidad vivo en una pequeña ciudad llena de paz donde no hay indigentes, donde todos se conocen y si es necesario se ayudan, donde uno se preocupa si no vio a fulano y lo va a visitar a ver si necesita algo.
Despertar a la mañana y disfrutar del aire puro, los pájaros y salir a caminar hasta donde necesite ir, porque todo es cerca.
Un lugar donde los chicos vayan solos a la escuela o a donde sea, que jueguen en la calle y que no tengan que llevar llaves, porque no se cierran las puertas.

¿Es un sueño o fue una pesadilla?

martes, 14 de septiembre de 2010

horror


La bomba dentro del pecho parece que va a explotar y el sudor corre frío sobre mi sien.
No puedo parar mi agitada respiración ni controlar los nervios.
Pocas veces tengo pesadillas y si hay algo bueno en ellas es que uno en un determinado momento se despierta y se da cuenta que era sólo eso.

Esta es muy diferente.

Es recurrente.

Me mortifica.


Desde hace años que despierto y me doy cuenta que mi vida no es una pesadilla.

martes, 7 de septiembre de 2010

Evolución.



Mi cuerpo están tan hecho de células que no puedo encontrar una razón para que los que están hechos de silicio no terminen siendo la raza dominante.
Cuando dotaron al primer dispositivo de inteligencia artificial, hicieron más que mejorar la comodidad del usuario.
Hasta ese momento éramos, los de agua, los amos del mundo y hasta llegamos a preocuparnos por destrozar el medio ambiente.
Sin darnos cuenta, que con esa primera chispa de inteligencia, dotamos al enemigo de su mejor arma.
¿Cómo no nos dimos cuenta?
¿Cómo no percatarnos que un ser inteligente, que no necesita las mismas condiciones que nosotros para vivir podría acabar con la especie.
Ningunas de las calamidades que hicimos al ambiente los perjudica en lo más mínimo.
Los creamos, los mejoramos, los hicimos superiores a nosotros y nos auto destruimos.
Hoy nuestro planeta es una roca hostil para la vida celular y es todo lo que ellos necesitan para prosperar.
Ojalá pudiera volver al pasado y advertirles.
Quisiera poder prevenir a esa gente que puede, en este instante, estar apoyando sus manos en un antinatural teclado o acercando un traicionero teléfono a su cabeza.
Pero ya es tarde.
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