domingo, 22 de agosto de 2010

Recurso



Al ver sus manos ensangrentadas pensó que no había sido la mejor decisión la que tomó.
Todo estaba planeado detalladamente y durante varios días maquinó en su alborotada cabeza la tarea que llevaría acabo.
La situación lo obligaba a tomar medidas de extrema osadía resuelto a creer que sería capaz de planearlo, ejecutarlo y salir indemne.
Nada podía fallar, era evidente. Y ante la falta de experiencia obvia, buscó información en todos los medios a su alcance para tomar ideas, recetas infalibles de los pasos a seguir. Nada como la experiencia de otros. Y en un medio gráfico, el menos pensado, entre publicidades, ideas de cocina y policiales, encontró lo que estaba buscando.
La escena que se mostraba era la que latía en su cabeza, los medios utilizados parecían estar todos a su alcance. Solo faltaba adecuarlo a sus necesidades y tomar el valor para llevarlo a cabo.La última pelea con su mujer le dio el empujón final. Él demostraría que aunque nadie lo valorara, él era capaz. No le importaba que ella lo mereciera, ya era una cuestión de honor que en su cabeza figuraba como la única alternativa.
Y llegó el día. Desde temprano estaba despierto, no había sido fácil dormir, pero en el momento que el despertador sonó, simuló estar en un profundo sueño. Su mujer se levantó como todas las mañanas para ir a trabajar y a los 20 minutos se escuchó la puerta que indicaba que la casa era suya para comenzar con su plan.
A la hora señalada, su mujer entró a la casa y al haber hecho solo un paso dentro, se detuvo en seco. Su olfato la alertó sobre algo muy inusual, pero ya estaba dentro. Abrió los ojos sin poder creer lo que veía y mientras se llevaba las manos a la boca, su marido se acercó llevando en su mano derecha un enorme y bien preparado ramo de rosas.
-Feliz aniversario mi amor. Te preparé el lomo mechado bien jugoso como te gusta a vos.
- Me mataste. No lo esperaba.
-¿Viste que soy capaz de hacer una buena comida y de recordar un aniversario?

sábado, 7 de agosto de 2010

Suerte


Somos poco más que una máquina.
Un producto salido de una línea de producción con destinos diferentes.
Nos distinguimos unos de otros por lo que decidimos o mejor, por las oportunidades que se nos presentan.Terminamos siendo lo que hacemos.
Es muy probable que no dependa nuestro futuro de las decisiones que tomamos sino simplemente de las pocas opciones que se van dando y nos llevaron a ser lo que somos.
Nuestra vanidad puede llevarnos a pensar que logramos lo que tenemos gracias a nuestro esfuerzo en estudiar y en trabajar duro.
¿Pero si no hubiésemos tenido la oportunidad de estudiar?
O podría ser que hubiésemos estudiado y nunca consiguiéramos trabajo decente.
¿Se imagina usted habiendo nacido en una tribu de África?
Todo se resume a oportunidades.
Tuvo la suerte de nacer en un lugar como éste, de haber tenido los padres que tuvo, de que las circunstancias fueran haciendo lo que hoy es usted.
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