domingo, 21 de junio de 2009

Hipoacúsico


Para un hombre ir de pesca resulta ser una de las actividades más relajantes. Salir con amigos de pesca es aún más realizador y si el destino es la playa en verano, creo que no se puede pedir más. Todo lo que suceda será maravilloso.
Antes del viaje, juntarse a planificar es ya una reunión donde se disfruta, uno va sintiendo el aire del mar en la cara y comienzan a aparecer las imágenes con la presa al final de la línea.
En total éramos cuatro los que plantificamos ese viaje. El auto era mi parte, otro se encargaría de llevar el asado, otro las bebidas y el cuarto, mi amigo Fernando venía de invitado especial.
Fernando es sordomudo y siente por mi un aprecio muy especial porque yo lo entiendo, le tengo paciencia y sé hacerme entender por él.
A la mayoría les resulta incómodo hablar con un sordomudo, porque hay que entender lo que dicen y es necesario hablarles de frente y bien articulado para que puedan leer los labios. Confieso que en un principio me resultaba igual de incómodo pero como vivía al lado de mi negocio, pasaba todos los días a tomar mate y terminé siendo un especialista en entenderlos.
Éste viaje lo planeamos unos 15 días antes de la fecha y en los asados de los jueves armábamos el itinerario. La salida sería un viernes a la mañana para pasar 3, 4 días o más si la pesca era buena.
Al asado del jueves anterior a la salida faltó el que llevaría las bebidas y como quería tener todo listo fuimos a buscarlo para arreglar todo. Resulta que no podía venir. En fin, una desilusión, pero no podíamos arruinar ese viaje por un imprevisto. Con sólo repartir un poco más los gastos estaba todo solucionado.
La mañana del viaje uno se despierta mucho más fácil que cuando tiene que ir a trabajar, con unas ganas que aplacan cualquier problemita de los que siempre aparecen a último momento.
Pero el problemita éste era que el que llevaría el asado tampoco quería ir. Lo pensó bien y repartir los gastos entre solo dos, porque a Fernando lo llevaba yo como invitado y no pagaba, le pareció mucho gasto y a último momento se arrepintió. Me lo dijo la mañana cuando lo pasé a buscar para salir.
Sentado en el auto, con las dos manos en el volante, la mirada fija en el horizonte, el baúl cargado de cañas, carpa y todos lo bártulos necesarios y Fernando a mi lado, preguntándome si estaba enojado. Yo le contestaba que no, pero sin dejar de mirar al frente, o sea que no me veía y volvía a insistir.
¿Era justo dejar de hacer el viaje soñado por culpa de esos imprevistos de último momento? Por supuesto que no.
-Fer, vamos igual. Le dije con la determinación que me caracteriza.
La alegría de Fernando era suficiente recompensa para justificar la decisión. Festejaba y se movía tanto que el auto bailaba y no es que sea un auto chico, es que Fernando pesa 120Kg.
Los primeros 10 Km fueron suficientes para olvidarnos de todo y el viaje ya era parte de la realidad.
Tengan en cuenta que para que él me entienda tengo que girar la cabeza y hablarle de frente, lo que hacerlo al manejar es un poco complicado, pero lo bueno, porque yo siempre rescato lo bueno, es que podía escuchar mi música a todo volumen y por primera vez a nadie le molestaría.
La tortícolis que me agarró por pasarme los 300Km mirando sobre mi hombro derecho era comparable con el estrabismo que me quedó de intentar forzar los ojos en la otra dirección para ver el camino. Fernando no puede estar un minuto callado y uno siempre debe responderle porque de lo contrario insiste e insiste hasta asegurarse que uno entendió lo que decía.
Pero ver el mar en el horizonte es suficiente para compensar los percances menores del viaje, que en realidad fueron 400Km porque me pasé en la salida de la ruta y terminamos entrando por un camino de tierra que nos costó en total 100km más.
Lo primero que uno quiere hacer al llegar a la playa es meterse al agua, o al menos ir a la playa. Lo que menos quiere hacer es ponerse a bajar y ordenar las cosas del auto. Y a esa altura no tenía ninguna intención de reparar en nada sólo quería bajarme, caminar por la arena y sambullirme en esas claras aguas del atlántico. Entré con el auto hasta la playa, nos bajamos y corrimos al mar.
Después de ese reconfortante chapuzón decidimos ir hasta el auto, bajar las cosas y ver donde acampar, nada nos apuraba, estábamos de vacaciones.
Unas tenues luces anaranjadas, como velas apagándose dentro de los faros del auto, me hicieron recordar que gracias a la nueva ley que obligaba llevar las luces encendidas de día en la ruta, había olvidado apagarlas.
Uno diría que no es una buena manera de comenzar las vacaciones, con un auto sin batería semi enterrado en la arena. Pero nada de eso logró preocuparnos y aprovechamos para acampar ahí mismo, donde quedó el auto.
Armamos la carpa, preparamos las cañas, comimos algo y salimos otra vez hacia la playa. Una vista nuestra desde atrás debe ser graciosa porque me dobla en peso y me saca dos cabezas de altura. Sí, soy petizo...Y flaco...Muy flaco.
Fernando tiene una miopía muy importante y usa lentes de contacto permanentemente, pero decidió dejarlos porque el viento y la arena son mala combinación con estos delicados objetos, por lo tanto, trajo sus gruesos lentes y no se los sacaba para nada, porque sin ellos no entiende lo que hablan.
Ya ubicados lanzamos las líneas al mar y como el calor era muy fuerte, nos metimos al agua que estaba templada como nunca.
Las playas de Pehuencó son muy amplias y muy suaves por lo que uno puede caminar casi 100 metros dentro del mar sin que el agua lo tape, sólo hay que cuidarse de las olas que cada tanto pueden ser grandes. Precisamente la primera de esas olas grandes logró tumbar a Fernando que se levantó de un salto como si fuese una orca cazando y a los gritos. Cuando logré dejar de reírme por el espectáculo noté que sus gritos no eran de alegría y aunque no entendía lo que me decía, se señalaba la cara y el agua. Había perdido los lentes y aunque los buscamos por casi una hora dentro del agua fue inútil.
-No te hagas problema Fer, ya está, ahora disfrutemos, cuando lleguemos vemos.
Siguió lamentándose un poco pero después se olvidó y nos reímos del incidente.
La gente que pasaba nos miraba raro y es porque para que el pobre entienda lo que yo le decía se tenía que colocar muy cerca mío, casi pegado a mi cara, de lo contrario no veía, lo que debería ser un espectáculo poco común.
No hace falta que les cuente que no pescamos nada.
Al acercarse la noche decidimos ir hasta el centro, comer una pizza con una fresca cerveza. Pero recordamos que el auto no arrancaba. Yo soy de buscar soluciones y no ahogarme en un vaso de agua, por lo que tumbado en el piso, escarbé la arena delante de las ruedas para que pudiéramos empujarlo. Fernando tiene la fuerza de un oso, si él no podía no podría nadie. se apoyó en el lado delantero derecho, yo en el izquierdo y empujamos. La fuerza que izo no logró mover el auto más de medio metro, pero sí logró arrancar el faro derecho.
-Dejá, dejá, vamos caminando, mañana buscamos mas gente que nos ayude, total no hay más de 10 cuadras hasta el centro.
Lo mejor que nos pudo pasar fue salir caminando, la noche estaba espectacular y sólo me incomodaba que cuando le hablaba se me pegara a la cara para leerme los labios. Supongo que la gente pensaría cualquier cosa menos que él era sordo.
Comimos la pizza, traté de hablar lo menos posible y nos volvimos a la carpa con tal cansancio que creo que me dormí ni bien apoyé la cara en la almohada. Que en realidad era una campera doblada.
A mitad de la noche sentía hablar a una pareja. Suelo tener el sueño pesado, pero si me despierto es imposible que vuelva a dormirme. En un momento me percaté de que la pareja ya no estaba solo hablando. En realidad sólo la escuchaba a ella que realizaba un recorrido por todos los gemidos amatorios conocidos y hasta descubrí varios nuevos.
Eso fue el colmo. Despierto desde las 4 de la madrugada escuchando disfrutar a esa pareja y yo dentro de una carpa con un sordomudo de 120Kg.
Las primeras luces de la mañana fueron suficientes para levantarme y ponerme a preparar las cosas para la vuelta.
Por suerte al rato llegó una camioneta que nos ayudó a sacar el auto y hacerlo arrancar.
Creo que deben ser las vacaciones más cortas aunque sigo intentando.
Lo único que no es verdad de este relato es el nombre de mi amigo, que igual, es el único sordomudo que conozco.

sábado, 20 de junio de 2009

Parche

No se si les pasa a uds.
Me doy cuenta que la primera entrada visible del blog es la que leen los visitantes. Muy pocos leen más allá de esa primera o a lo sumo la segunda. Me sucede que hay entradas que hago por agradecer algún reconocimiento, pero que me colocan en un lugar muy incómodo y quisiera postear nuevamente algo realmente interesante para que el que visite se encuentre con eso valioso y no una entrada banal. Pero como los tiempos no me permiten escribir todo lo que quisiera, pasan los días sin tener material que me satisfaga como para publicar.
Por eso recurro al almacén y coloco una vieja entrada que en su momento vieron muy pocos.

Cambios

¡Como cambiamos!

De bebes no nos importa nada, solo queremos estar bien. Si algo nos molesta lloramos, si no nos dan lo que queremos lloramos.

Por instinto buscamos el calor de la mujer que nos da la vida, sin saber nada de la vida queremos alimentarnos de ella y nuestros labios son los que buscan hasta encontrar el que en ese momento es el elixir de la vida.

Pero pasamos esa etapa tan rápido, tan rápido se nos va la vida, que llegamos a ser grandes, estar tan llenos de cosas que nos nublan lo verdaderamente importante, que terminamos sin ver nada, sin saber nada, llegamos a llorar si no estamos bien, lloramos porque no nos dan lo que queremos.

Solo nos hace feliz el momento en que nos dejamos llevar por ese instinto que nos acerca al calor de esa mujer, dejamos que nuestros labios sean los que busquen por nosotros hasta encontrar el amor, ese elixir que nos mantiene vivos.

…Como cambiamos


lunes, 15 de junio de 2009

Una sección interesante


Es casi un clásico que sale los viernes, en el blog de La Mona Loca.
En general es un blog siempre interesante ya que su dueña tiene una perspicacia muy oportuna a la hora de opinar, pero la sección "Inside The Blogers Studio" se destaca del resto.
Como les decía, sale puntualmente los viernes y en él se publica una entrevista donde los bloggers entrevistados dejan ver una parte de si que no suele estar a la vista.
El pasado viernes me tocó a mi, por lo tanto no fue uno de los más interesantes entrevistados, pero pasaron varios muy buenos y seguramente vendrán muchos más.
Por desgracia durante todo el fin de semana largo no pude estar atento a devolver como corresponden los comentarios por estar de viaje pero me pondré al día
Muchas gracias Mona por considerarme para participar y a todos los que dejaron su comentario allí y aquí.

miércoles, 10 de junio de 2009

Manjares




Tic... Tic... Tic... Tic... El eco de la enorme cocina hace resonar esa molesta gota que cuelga de la canilla de bronce, hasta que su peso la lleva a caer sobre la vieja pileta enlozada.
La forma de la gota es perfecta, hace reflejar el brillo de la luna que entra por vitreaux de la altísima puerta de hierro que comunica a la cocina con el patio interno. Todas son igualmente perfectas a la vista. Y suenan igual.
Felipe no puede hacer nada, se da vuelta, se acurruca un poco más y sigue durmiendo. Al menos lo intenta, pero cuando parece dormirse por fin... Tic... Tic... Tic. Lo invade esa sensación de querer seguir soñando lo mismo. Era un sueño muy convincente, pero aunque cierra los ojos y trata de seguir la historia, no puede.
Que pena no poder seguir ese sueño. En el sueño lo respetaban y todas lo admiraban embelesadas al verlo pasar. Estaba rodeado de manjares.
Demasiado ideal para ser real. Es evidente que ya no soñaba, estaba analizando.
Abre los ojos y ve el reflejo de tenues colores que desvía la gota al colgar, hasta que cae. Y detrás de esa, otra, que crece y crece. Es una danza que hipnotiza y la música ayuda. Tic... Tic... Tic...
No pudo más y decidió levantarse. Caminó por el pasillo, subió las escaleras y se sentó en la terraza a mirar la luna. Es una noche ideal, sin viento, no hace frío y la luz amarillenta da un aspecto distinto a la gran terraza colmada de macetas y plantas.
Cuando de imprevisto un ruido lo sobresalta. Se le eriza la piel, sus ojos se abren dejando atrás todo rastro de sueño. Algo parece moverse detrás de las macetas, se queda petrificado sin mover ni un pelo pero con la vista fija en esa dirección.
Una sombra se mueve y lo sigue una figura temblorosa de movimientos nerviosos. Felipe parece esculpido en mármol, ni siquiera respira mientras esa criatura se le acerca. Hasta que el instinto toma el mando de su cuerpo y pega un salto violento e inesperado.
Felipe lo saborea. Ningún ratón escapa al mejor gato cazador del barrio.

sábado, 6 de junio de 2009

Viajero temporal


En el futuro pueden suceder cosas que hoy pensamos que son imposibles.
¿Hace 20 o 30 años se imaginaban escribiendo en una bitácora informática y teniendo amigos virtuales?
O sea, que si bien, no todo es posible, pueden suceder cosas que hoy ni siquiera imaginamos.
Pero hay algo que sí imaginamos, creo que casi todos. Es viajar en el tiempo.

Supongamos que tienen la posibilidad de estar con ustedes mismos unos 10 o 15 años atrás.
Si, que pueden viajar al pasado y se les da la oportunidad de encontrarse con ustedes mismos durante una charla de pocos minutos.
¿Que se dirían?
Tengan en cuenta una cosa. El solo hecho de presentarse, aunque no digan nada, ya habrá cambiado su futuro, porque eso en el pasado no sucedió, entonces la persona que venga desde el futuro a hablarles, no será la misma que serán ustedes. Habrán pasado por caminos diferentes en la vida.
Los que son hoy no volverán a serlo, al menos habrán pasado por vivencias diferentes.

Entonces, tienen la posibilidad de hacer un sólo viaje al pasado y por algunos minutos.
¿Harían ese viaje?
¿Se buscarían y hablarían con el que fueron en el pasado?
¿Viajarían a cambiar algo pero sin que ustedes mismos lo supieran?

Yo les voy a contar lo que haría, pero no quiero influenciar sus comentarios, así que lo haré más tarde.

Y para los que quieran ver algunas teorías les dejo este link o este otro
Sepan que yo logré viajar en el tiempo, hace una hora estaba en el pasado. O sea, que viajé al futuro. El mayor problema es que tardo lo mismo en llegar que la distancia temporal que me separa.
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