miércoles, 31 de diciembre de 2008

EL arbol de los amigos


Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, más otras apenas vemos entre un paso y otro.
A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos. Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá, que nos muestra lo que es la vida.
Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros. Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz. Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado un amigo enamorado. Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.
Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca.
Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.
El tiempo pasa, el verano se vá, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.
Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre... Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejaran nada.
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que Dos Almas no se encuentran por Casualidad

Jorge Luis Borges

domingo, 28 de diciembre de 2008

Cambios

¡Como cambiamos!

De bebes no nos importa nada, solo queremos estar bien. Si algo nos molesta lloramos, si no nos dan lo que queremos lloramos.

Por instinto buscamos el calor de la mujer que nos da la vida, sin saber nada de la vida queremos alimentarnos de ella y nuestros labios son los que buscan hasta encontrar el que en ese momento es el elixir de la vida.

Pero pasamos esa etapa tan rápido, tan rápido se nos va la vida, que llegamos a ser grandes, estar tan llenos de cosas que nos nublan lo verdaderamente importante, que terminamos sin ver nada, sin saber nada, llegamos a llorar si no estamos bien, lloramos porque no nos dan lo que queremos.

Solo nos hace feliz el momento en que nos dejamos llevar por ese instinto que nos acerca al calor de esa mujer, dejamos que nuestros labios sean los que busquen por nosotros hasta encontrar el amor, ese elixir que nos mantiene vivos.

…Como cambiamos

Lluvia de verano


Llueve. Torrencialmente. Frente mío la ventana muestra una pared de agua, el ruido no me deja escuchar la música.
Veo pasar autos y como la calle se va llenando de agua que corre hacia la derecha. Nunca me gustó demasiado la lluvia, será porque de chico me impedía salir a jugar.
Una vez, tendría 8 años, estábamos en la quinta de General Rodríguez que teníamos de chicos y que era para mí como estar en la jungla, fuimos con Fabián, mi amigo de toda la infancia a buscar cañas.
Había un monte en donde se daban mucho las cañas tacuaras, esas largas y muy duras, similares al bambú. Era un día de sol en pleno verano, muchísimo calor y a la hora de la siesta, todos querían dormir, menos nosotros y para no hacer ruido nos íbamos a alguna parte. Salimos para ese monte y ya preparados con un machete de acero alemán de mi viejo cortamos unas cuantas cañas, las más largas, las más derechas. Con las mas largas y rectas pensábamos hacer cañas de pescar y con las otras, no se, siempre había algo para hacer, era una época donde dependíamos de nuestra imaginación para divertirnos y de nuestro ingenio para fabricarnos nuestros pasatiempos. Siempre tenía a mano mis juguetes preferidos, que eran las herramientas. Con un martillo clavos un serrucho y unas pinzas era feliz. Solo quedaba buscar materia prima, porque ideas sobraban y a pesar de los dedos machucados a martillazos, astillas clavadas o raspones éramos felices haciendo nuestros grandes proyectos.
Siguiendo con el día de la recolección de las cañas, recuerdo que veníamos los dos acarreando unas 20 cañas largas a la rastra por esos caminos de tierra y gramilla bajo el sol de la peor hora, por supuesto, sin remera ni protector solar, cuando una nube, de esas de verano, nos largo un terrible chaparrón de grandes gotas, que aunque no llegaron a ser granizo, nos pegaban en el lomo, hasta hacia un instante quemado por el sol, y las sentíamos como dardos sobre la piel quemada. Intentamos ponernos debajo de las cañas, pero no eran suficientes para eso, pero demasiadas para seguirlas acarreando con el apuro que teníamos por llegar a resguardo del aguacero.
Las dejamos tiradas en el camino y corrimos a más no poder hasta llegar a la casa, que fue exactamente en el momento que paraba de llover, como no podía ser de otra manera.
No recuerdo si volvimos a buscarlas o no, seguramente si, pero el aguacero que cae me hizo recordar esa tarde de verano hace… tantos años

Mañana de lluvia 21-3-08…y viernes santo

La imágen es de www.gif-animados.net

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Sol de tarde

Imágen de Vivi Crespo

Cuando era chico, el sol era distinto, tenía otro brillo. De eso estoy seguro aunque no recuerdo en que fecha es que cambio su tinte.

Las tardes eran más amarillas, los ocasos más anaranjados.
Tengo grabado en la mente fotos del parque donde jugábamos a la pelota, no siempre era fútbol, hasta la tierra donde el pasto ya no crecía era mas clara.
Recuerdo también los días de lluvia cuando salíamos a hacer navegar nuestros barquitos en los charcos, pero curiosamente esos días no eran grises.

¿Desde cuándo esos días grises aparecieron?

Había, recuerdo, un día en que las mariposas llegaban, todas juntas, no venían de a poco. Las amarillas, las blancas las monito, mas grandes, y las del limonero, enormes y tan difíciles de ver y alcanzar.

Era el comienzo de la época más feliz del año, pasaban a ser parte del paisaje del parque que, curiosamente también cambió.

En eso unos cuantos estamos de acuerdo. El tamaño del parque.

Es muy notable la diferencia, ese parque era enorme, tenia de todo, desniveles altísimos, árboles con copas inalcanzables y una extensión que hacia que llegar a la punta fuera una hazaña que dejaba cosquillas.

¡Llegar en bici a ese extremo! Mirando para todos lados, que no fueran a vernos ir tan lejos…

Volver algunas décadas después a verlo debería alegrarme, pero no, me indigna ver que ahora es muy chiquito. Los árboles son como todos, no son más enormes como eran antes .El parque no es tan grande, camino hasta la punta y no pasa nada.

Decía que las mariposas anunciaban el comienzo de la época más feliz del año, llegaba el calorcito los días más largos y las noches en las que los vecinos se quedaban hasta tarde en la vereda para vernos jugar a la escondida. Las madres salían de a una a llamarnos, a los gritos, porque la cuadra también era mucho mas grande, para ir a comer. Ahí comenzaba la negociación.

-Un ratito más maaa.

-NO, vamos que ya es tarde

-Pero a los chicos los dejan, un ratito más.

-Esta bien, 10 minutos mas, pero que no tenga que venir a buscarte de nuevo.

Y así iban apareciendo las madres o abuelas en las puertas de la cuadra llamándonos, hasta que quedaban pocos amigos y todos dejábamos la calle para ir a comer.

Pensarán que vivo de recuerdos, que la nostalgia nos hace pensar que todo tiempo pasado fue mejor y que esa distorsión perceptiva se debe a cosas naturales.

Que ilusos.

Hasta el Terri, mi perro, era enorme y hoy en las fotos se ve chiquito al lado de mi viejo.

Nadie me va a convencer, el sol antes era mas amarillo.

1/3/2008 una mañana gris

lunes, 22 de diciembre de 2008

Rescatando restos del naufragio


Me gustaría poder armar una sección donde ir acumulando frases, extractos o simplemente ideas que me hayan parecido interesantes de los blogs que voy leyendo.
No todo esta perdido, si bien la decadencia cultural parece carcomer nuestra sociedad, éstos son extractos de cosas que gente de ésta misma sociedad escribe. No esperemos que los medios de comunicación los rescate, para eso estamos nosotros. Y dejemos de quejarnos.

La primera es del blog de Carmine "El país de las letras"

La lengua es la capa de ozono del alma y su adelgazamiento nos pone en peligro
.Sven Birkets.

La medida de la vida no es la cantidad de veces que respiramos, sino las veces que nos quedamos sin aliento.
Alguien me la dijo en un chat

Hay tres clases de mentiras: La mentira, la maldita mentira y las estadísticas.
Mark Twain - (1835-1910) entrada de Stella en Asi me gusta a mi...

"Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres. Pitágoras."
Carmine.

"Somos artífices de nuestra felicidad"
Haideé Iglesias

Del blog "Corrupcion y crimen"

"La vida se ha vuelto un peligro, pero no tanto por los que hacen daño, sino por aquellos que se sientan a ver que pasa"
Einstein

"He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz".
Jorge Luis. Borges

Carmine nos deja otra
"La tiranía de la ignorancia... es la más dura y lóbrega de las esclavitudes."
Juan Luis Vives

Leída en algún lado
Frase de Byron: “ El recuerdo de la felicidad ya no es felicidad; el recuerdo del dolor es todavía dolor”

De Estrella:
Dice Ricardo Piglia que lo escencial de la litaratura pasa por lo "no dicho".

Esta misma entrada la iré acrecentando a medida que vaya recopilando cosas interesantes y también le agregaré los aportes que hagan como comentarios.

domingo, 21 de diciembre de 2008

El raro del barrio-Capítulo 2

Ilustraciones de Maricarmen http://maricarmensendon.blogspot.com/

Una temporada se pusieron de moda los carritos a rulemanes.
El tío de uno de los chicos era mecánico y le fue fácil armarse uno con su ayuda, otro tenia uno heredado de un primo y varios, entre ellos Luciano, se armaron el propio, juntando tablas en el barrio, recolectando rulemanes en los talleres y armándolos a prueba y error.
En esa temporada era difícil dormir la siesta, esos carritos no son nada silenciosos. El rodar del metal sobre el asfalto hace un ruido ensordecedor para el piloto y muy molesto para los vecinos, pero nada de eso evitaba que se armaran carreras, en las que la pareja se conformaba, con un piloto, y otro que empujaba sobre la espalda del conductor. A veces la competencia incluía cambio de piloto. Se corría hasta la esquina, donde se intercambiaban y el conductor pasaba a empujar el bólido.
Esa temporada, además de ruidosa, se caracterizaba por las inevitables raspaduras en las rodillas y codos de los accidentados. Era muy difícil que alguno exhibiera una rodilla sin cascaritas de cicatrización.
También era motivo de peleas, por supuesto, todos querían ser pilotos, nadie quería empujar y en ocasiones se pasaban mas tiempo discutiendo que corriendo.
Como todas las modas, esa pasó, como suele suceder también, ya volvería a reflotarse.
La tecnología, ya en ese tiempo, fue suplantando al arcaico carrito a rulemanes por la patineta (primer nombre del scate). En ella, aparte de ir sentado como en el carrito mientras otro empujaba, se podía andar parado solo o remolcado por una bicicleta. Una ventaja mas era que las nenas se animaban a subirse a ellas, aunque preferían los patines.
En la cuadra eran mayoría de varones, nenas eran solo dos o tres, pero solían venir algunas primas o sobrinas de algún vecino.
Una de esas vecinas, la mayor, tenia la edad de Javier, vivía en la casa de al lado de Javier, estaba enamorada de él. Lo seguía siempre que podía y era la chica más pesada y molesta que uno pueda imaginarse.
Un diálogo repetido hasta el cansancio:
- Che Javier, Silvina es tu novia?
- ¡Nooo, cruz diablo!
Había fechas propicias para demostrarle a Silvina lo poco que le interesaba a él su compañía. Si era carnaval ella no podía pasar por su vereda sin que le cayera un baldazo de agua. Cerca de las fiestas de fin de año los petardos explotando a sus pies eran comunes.
Todos los años, para la época de la poda, el parque se llenaba de enormes pilas de ramas que el municipio acumulaba mientras hacia el trabajo otoñal.
Era una época en la que el aspecto del parque cambiaba totalmente y se prestaba para nuevos juegos.
Llega Javier a la casa de Luciano.
- ¿Tenés una pala?
- Si
- Tráela
- ¿Para que?
- Vamos al parque, vení
Ni pensarlo. Para salir detrás de Javier Luciano estaba siempre dispuesto. Seguramente lo que fuesen a hacer seria divertido.
- Vamos a hacer un pozo acá, cerca del eucalipto grandote este. Le dice Javier.
- Pero para que? Pregunta Luciano intrigado
- Es para hacer una trampa, como en las películas, después le ponemos ramas, un poco de pasto y no se ve.
- ¿Pero que vamos a cazar?
- Al animal más feo
Luciano se devanaba los sesos tratando de imaginarse que animal feo podía pasar por el parque, que él nunca había visto más que perros.
- Hay que hacerlo bien grande para que entre la gorda anteojuda
- Ah, es para Silvina. ¿Pero como vas a hacer para que se caiga ahí?
- Vos la vas a traer, a vos te cree, si la llamo yo va a sospechar.
Terminaron el pozo, pusieron muchas ramas de la pila de la poda, por encima otras más finitas y encima de todo eso, muchas hojas sueltas y pasto. Desparramaron mas hojas en los alrededores para que no desentone y como todo estaba lleno de hojas secas, el engaño pasaba desapercibido totalmente.
- Ahora vas y le decís que la estoy esperando atrás del eucalipto grande. Si te pregunta para que, decile que no sabes, que te dije que la llamaras y nada más.
- Esta bien. Dijo Luciano mientras corría para salir del parque en busca de la enamorada no correspondida.
Acercarse a Silvina y Alejandra era un acto de arrojo. De bebe Luciano era el muñeco de ellas dos, lo paseaban, en verano lo bañaban en la piletita inflable que poco despues el mismo destrozó a mordiscos y a medida que pasaron los años a él comenzó a incomodarle que lo usaran de juguete y principalmente… que le pellizcaran los cachetes.
¡Que obsesión!
Pero allá fue. Tratando de parecer tranquilo como le había dicho Javier.
- Hola. Dijo Luciano mientras los cachetes se le iban poniendo colorados de los nervios que no sabia ocultar.
- ¡Hola Lucianito!
- ¿Cómo te va? Le dijo Alejandra mientras le apretaba los cachetes y los dejaba mas colorados que antes.
- Javier dice que te está esperando en el eucalipto grande.
- Ay, vamos dijo Silvina emocionada.
- ¡Nooo!. Grito Luciano mientras agarraba de la mano a Alejandra.
- A vos no, a ella sola.
- Bueno, pero vamos las dos, yo la acompaño pero me quedo lejos con vos. Le dijo Alejandra mientras lo alzaba en brazos y salían al trote para el parque.
En la cabecita de Luciano se sucedían todas las posibilidades:
Que se cayeran los tres, que se cayeran Alejandra y él en brazos, que se cayera él solo.
Pero las cosas no salieron así. Unos metros antes del gran árbol Alejandra lo bajo y se sentaron los dos en el pasto mientras Silvina seguía caminando emocionada imaginando que le había llegado el día en que Javier se había decidido a corresponderle su amor.
A medida que se acercaba al enorme tronco, aparecía la figura de Javier, con su cara de pícaro y Silvina no pudo contener las ganas de salir corriendo a sus brazos.
Todo salió bien. Javier era muy bueno para los cálculos.
Todos los chicos del barrio firmaron o hicieron algún dibujito en el yeso de la pierna derecha de la pobre Silvina.
- ¡Es la piel de judas! Decían las madres del barrio.
Luciano no lo veía así. Sabia que Javier era bueno, solo que no medía muy bien las consecuencias de lo que hacía.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Cuentos de Carlos Cerletti


Carlos A.Cerletti, fue un total desconocido para mi hasta que hace poco tiempo, en la escuela en que trabajo, se realizo una pagina web que incluía la historia de este hombre. Fue muy importante para la creación de dicha escuela y además, tenia talento para escribir.
Les dejo el enlace para el que quiera leer sus cuentos, son todos cortos muy interesantes y algunos dejan ver algo mas en la segunda lectura.

http://www.oni.escuelas.edu.ar/2006/BUENOS_AIRES/1182/Cerletti/_cuentos.html

Que lo disfruten

El raro del Barrio-Capítulo 1

Iluistraciones por Maricarmen http://maricarmensendon.blogspot.com/

Luciano no puede con su hiperactividad, todo el tiempo tiene que estar haciendo algo o planificando. Pero no siempre es físico el exceso de actividad, puede estar sentado por horas leyendo o dibujando sin dejar que nadie lo interrumpa.
Suena el timbre, se asoma por la ventana de su cuarto y debajo un grupo de amigos le grita.
- ¿Salís a jugar?
- No ahora no, después.
- Pero Mariano trajo un Carting que está re bueno, vamos a hacer una carrera
- Después salgo, ahora no
- Bueno, vamos a estar acá a la vuelta en la bajadita.
- Esta bien, despues voy.
Estaba con un libro de electrónica mirando circuitos para armar una radio.
Es un chico raro. Para algunos muy raro.
Están los que dicen:
- Va a ser un ingeniero.
Y están los que lo dicen, aunque en realidad piensan que es un loquito.
Todos los amigos se la pasan en la calle jugando a las bolitas, al fútbol o solo andando en bici.
A él le gusta salir a jugar pero a veces prefiere quedarse en casa haciendo algún experimento, armando alguna máquina de diseño propio o leyendo alguna enciclopedia o revista científica.
En los años 70 no es muy común encontrar revistas científicas, el conocimiento popular de las ciencias es muy limitado. Pero por suerte, o tal ves por causalidad, en su casa había una enciclopedia científica verde enorme que ya existía antes que él y que lo apasionaba. Ahí encontró artículos sobre Madame Curie, Newton, Galileo y decena de científicos que eran para él ídolos, similares a los que eran para sus amigos y compañeros de escuela los jugadores de fútbol o los actores de telenovelas para las amigas.
Él quiere ser eso, un científico, un inventor.
Con esos parámetros tan diferentes, cómo no iba a ser raro ese chico para los demás?
No es que fuese más inteligente que los otros, es mas, a veces actuaba de forma que no parecía muy inteligente. Tambien es cierto que hacia cosas que para el resto eran asombrosas.
La bicicleta de todos los chicos era un juguete, uno más. Algunas eran nuevas, muy brillantes, otras eran viejas y venían de herencia de hermanos o padres. Pero la de Luciano era un vehículo. Cuando a los chicos de barrio les interesaba lustrarla para que brillara más, o colocarle cintas de colores para adornarla, él se preocupaba en el rendimiento, en que la fricción entre sus partes móviles fuese suave, que tenga frenos eficientes y agregados útiles como luces de posición, faroles para iluminar el camino y generadores de electricidad para esos agregados.
No era raro encontrarlo con personas mucho mas grandes que él hablando de cosas que no parecían de chicos. Y se juntaba a veces con gente que no era bien vista en el barrio.
Su mejor amigo era más grande, solo poco mas de 5 años, pero a los 7 u 8 años 5 años es mucho.
Y no solo era más grande, era mucho más raro que él y eso era lo que lo atraía. Muchas veces se aburría con los chicos de su edad, en cambio con Javier nunca se podía estar aburrido.
Javier no tenia, hasta ese tiempo, más amigos que Luciano, era su mascota, era a veces su conejillo de indias pero lo quería como a un hermano y se encargaba de cuidarlo ante todo.
La pesca y la caza eran las actividades preferidas de Javier, tenia una fascinación por los pájaros y planeaba todo tipo de trampas para cazarlos y jaulas especiales para mantenerlos y transportarlos.
A Luciano, la verdad es que los pájaros no le importaban nada en absoluto, pero la actividad de hacer los aparatos, salir al campo a poner en practica las trampas y todo lo relacionado con esas aventuras le fascinaba.
Luciano era compasivo con los animales, Javier no. Su comportamiento era casi sanguinario con los pájaros que consideraba indeseables. Un jilguero en una trampa era un tesoro que había que cuidar que no sufriera el menor daño, un chingolito o un gorrión eran algo que lo ponía de muy mal humor y todo su odio recaía sobre el infortunado ave.
Extrañamente, estar con él no influía negativamente en Luciano. Jamas se volvió sanguinario con los animales por mas que pasaba horas con Javier.
Pero seguramente muchos otros aspectos lo habrán marcado.
Sus entornos eran el día y la noche. Venían de familias muy distintas, Luciano de una tradicional y muy unida, donde le daban todo lo que tenían a su alcance y lo trataban muy bien sin dejar de preocuparse nunca por su estudio y su educación en general.
En cambio, Javier tenia una madre muy autoritaria, una abuela que no hacia mas que gritarle y un padre tan ausente que casi no se lo conocía en el barrio.
En realidad el padre era quien mantenía la casa, trabajaba mucho en una papelera, pero al salir del trabajo pasaba sin falta por el boliche de copas, donde el vino terminaba con su responsabilidad de padre y esposo, al llegar a casa, las dos mujeres que lo esperaban terminaban de pisotear su orgullo.
Con ese entorno, Javier estaba mejor fuera de su casa.
En el barrio las vecinas no lo apreciaban mucho. Alguna porque su gato había sido alcanzado por alguno de los proyectiles de su hondera. Otra porque en alguno de los ensayos con explosivos la fisonomía de su jardín se vio alterada.
Luciano no lo eligió como amigo. En realidad, antes de nacer, el ya travieso Javier, con 5 años se acercaba al padre de Luciano mientras trabajaba haciendo su casa. Era un nene muy cara dura y vivía todo el día en la calle. Al padre de Luciano no le molestaba su presencia, es mas, le agradaba que ese nene travieso llegara a coversarle mientras trabajaba. Se agradaban mutuamente, Javier no tenia un padre que le prestara atención y el futuro padre de Luciano ensayaba ser padre.
Con las cosas así, nació Luciano siendo el hijo mayor del matrimonio pero con un hermano mayor en la casa.
Javier comía y dormía con su familia, pero el resto del día estaba en la casa de los Iribarren donde tenía herramientas a su disposición, gente que lo trataba casi como a un hijo y al pequeño Luciano que lo seguía a todos lados.
Al parecer se daba un tipo de simbiosis en la que todos salían ganando. Es como el pez payaso y la anémona, el pez espanta a los depredadores y la venenosa anémona mantiene alejados a los enemigos del pez.
La suerte quiso que el barrio donde nacieron fuese un lugar privilegiado. Alrededor de 10 chicos de su edad vivían en la misma cuadra y por lo tanto siempre había con quien jugar.
Existía un enorme parque en la esquina de esa cuadra que tenía casi de todo.
Había juegos de plaza, los cuales eran lo menos atractivo para ellos, tanto espacio como para armar 3 canchas de fútbol, una chiquita para cuando solo eran 2 o 3 por equipo, una más grande para armar partidos de hasta 8 por lado y la más grande, que por lo general ocupaban los más grandes del barrio o barrios cercanos.
Pero lo más importante del parque eran los enormes árboles, las lomas, las zanjas y hasta un túnel de desagüe en donde entraban casi parados.
Imaginen ese escenario para un grupo de chicos, era casi la isla de la fantasía.
Todas las familias del barrio eran trabajadoras y bastante tradicionales. Había policías, camioneros, plomeros, un sereno, un carnicero y algunos otros que salían a trabajar pero que no eran muy comunicativos y no se sabía mucho de su vida.
Pero la constante era que salían a trabajar los padres. Las madres eran de los chicos y si trabajaban lo hacían en su casa, cosiendo o planchando para afuera.
Así era el entorno de Luciano, todo eso era lo normal para un chico según su punto de vista.
El padre de Luciano no era tampoco muy normal, de algún lado salieron sus genes. Salía a trabajar como el resto de los padres del barrio, pero de vez en cuando a su casa llegaban amigos con unos bultos. No era gente como la del barrio, algunos tenían bigotes raros, anteojos o algo que los diferenciaba del resto de los mayores que Luciano conocía. Y más se diferenciaban cuando abrían esos bultos.
Salían de esas fundas instrumentos musicales que espantaban del comedor a Luciano, no es que la música no le gustara, todo lo contrario, pero al ser un chiquito curioso le gustaba estar en medio, pero no tanto participar y menos que nada que lo cargoseen y la gota que derramaba el vaso era… los cachetes.
¿Por qué todos los mayores sucumbían ante la tentación de apretar esos cachetes?
Nada le molestaba mas que eso, bueno, en realidad si, lo peor era que su abuela le limpiara esos cachetes con un pañuelo mojado en saliva y de esos brazos era imposible escapar. De su abuela hablaremos mas tarde.
Los amigos de su padre eran músicos también y se juntaban a tocar. La guitarra era el instrumento que siempre estaba en la casa y también había un bombo. Ese bombo fue el primer instrumento que Luciano tocó y aunque le aburría un poco el instrumento le permitía estar con los grandes.
En ninguna otra casa del barrio se hacia música. El padre de Luciano nadaba en arte, aunque nunca sacó rédito alguno de eso, mas que el propio placer de manejarlos.
Pero la música no era el único arte en el ambiente.
De vez en cuando la casa se llenaba de un olor particular. Los muebles de la sala se corrían un poco para hacer lugar a un caballete, una mesita y decenas de óleos que de a poco se subirían a los pinceles para pasar a formar paisajes sobre una tela que dejaba de ser blanca.
Si, los cuadros que adornaban las paredes eran auténticos Iribarren. Y no solo de esa casa, cuando salían de visita solía pasar que los anfitriones le dijeran a Luciano.
- Ese cuadro lo pintó tu papá.
Y el chico quedaba pensativo mirando el cuadro y tratando de recordar si lo había visto pintarlo. Seguramente algunos cuadros habrían nacido antes que él.
Mientras los padres de los amigos llegaban de trabajar y miraban televisión o salían a charlar a la vereda, el padre de Luciano hacia música en las noches de verano, pintaba en las tardes de invierno o hacia algo en su taller con las manos para lo que también era muy hábil.
Todas esas actividades llamaban la atención del chico y convertían en cosas comunes, actividades que para otros eran extraordinarias y hasta desconocidas.

viernes, 19 de diciembre de 2008

No son caprichos

No soy caprichoso, pero quiero las cosas a su tiempo.
Todo tiene su tiempo.
El tiempo es dinero dicen los capitalistas que hoy controlan el mundo,
siempre es bueno ahorrar dinero, el ahorro es la base de la fortuna dicen
los mismos de antes. Y por eso, para que el tiempo no se derroche quiero las
cosas ya, ahora.
No es que sea caprichoso… Son negocios.

Tontos

Existe gente más inteligente que otra.
No hay duda de eso, pero de lo que si dudo, es si eso es una virtud o un defecto.
La inteligencia es en si misma una virtud que trae tremendos problemas. El más grande es hacer esquiva la felicidad.
¿No son más felices los tontos?
No hay ninguna duda en eso, cuanto mas conscientes somos de la realidad más nos preocupa y es esa preocupación por las cosas, la que hace que la felicidad no pueda fluir.
No podemos sólo disfrutar de la vida con todas las maravillas que eso en sí mismo conlleva. Siempre hay algún “pero”, que nos hace preocupar, nos hace sentir angustia o simplemente mantener nuestra mente ocupada sin dejar que la felicidad se haga presente.
Tal vez la mayor felicidad se encuentre estando enamorado. Pero al estarlo suele pasar que es casi tan grande la pasión como el terror a que eso se termine.
No dejemos que la felicidad se nos escape, que nada se interponga cuando la felicidad llega y aprovechémosla.
Seamos lo más tontos posibles.
Creo que eso es lo mas inteligente.

Que hubiese sido de...?

El relax total para mi no existe. Me viene a la mente la canción de León Gieco "Pensar en nada", eso seria verdadero relax, pero al menos yo no puedo.
Recién entrando al mundo de los blogs, pensaba recién, mientras intentaba terminar un trabajo pendiente, que como verán no estoy haciendo, sobre Que hubiese sido de Borges si viviera en esta era de Internet?
Tal vez hubiese tenido un blog donde saciar sus ganas de escribir, podría haber tenido miles de seguidores, miles de detractores, podría no haber sentido entonces la necesidad de publicar sus cuentos.
Tal vez esto de la era de la comunicación esté tapando grandes genios de las letras detrás de la telaraña virtual.
Es muy posible, que se lea mas, pero de menor calidad o que se lean cosas mucho mas interesantes, pero diluidas en la enormidad de datos interpretables que hoy tenemos a posposición.
Era solo eso, una idea y me hace pensar que con el tiempo me estoy pareciendo a Borges, me refiero a que cada vez veo menos y no seria raro que termine ciego, solo en eso por supuesto.

PD: No tengo ganas de trabajar y llueve
¿Sera eso?
No creo, no llueve tan seguido en esta zona.

Como justificar la existencia de este blog

No intento que este blog se convierta en favorito de nadie y estoy casi seguro de que así será, porque tengo claro que para que un blog tenga seguidores, debe seguir una línea coherente de estilo y de temática general.
Por ejemplo, los hay de humor, de literatura, de tecnología, etc. y los amantes de alguna de esas ramas podrán encontrar dentro de los miles de blogs existentes algunos que le agraden y se convertirán en lectores eventuales, asiduos o fanáticos.
Pero la idea que tuve al crear este blog es solamente, usarlo como galpón de cachivaches* ya que siempre es necesario tener un lugar donde colocar todas esas cosas que no nos decidimos a tirar a la basura por miedo a alguna vez necesitarlas.
Los técnicos como yo tenemos un lugar físico donde poner esas cosas, un galponcito, un rincón en el garaje o un cajón al menos, pero con las cosas virtuales...¿que hacemos?
Esa es la función de esto, poder tener un lugar donde dejar textos ocurridos en una noche de insomnio, proyectos que nunca terminaré y hasta planes para dominar el planeta, pero en este caso me encargare de encriptarlo, porque si funciona y lo lee alguien ya tendría competencia y no es mi idea.
Saludos al ocasional lector y disculpen las faltas, es que no estoy usando un editor y me da fiaca* releer para ponerle los acentos.

* Cachivache: m. despect. Cosa rota o arrinconada por inútil. U. m. en pl.
*Fiaca:
f. coloq. Arg. Pereza, desgana.
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